Los principales países consumidores de crudo pidieron ayer en Osaka, ante las naciones exportadoras, precios más bajos, pero coincidieron con éstas en que más allá de la oferta, el mercado necesita de nuevas medidas para evitar los altibajos de las cotizaciones del petróleo que afectan a la economía mundial.
La preocupación por el alto nivel actual de los precios del crudo fue manifestada en los diversos discursos y declaraciones pronunciadas en el VIII Foro Internacional de Energía que reúne a consumidores y productores en esta ciudad japonesa.
Los consumidores reiteraron la advertencia de que los precios actuales, en torno a los 29 dólares el barril, frenan en crecimiento económico mundial, pero al mismo tiempo reconocieron que en estos momentos no hace falta una mayor oferta, sino que el encarecimiento se debe a "la retórica de guerra" en torno a Irak. "Los observadores creen que el alza de los precios incluye una prima de guerra de entre 3 y 5 dólares, causada por la incertidumbre internacional", señaló ayer el ministro británico de Industrias, Brian Wilson.
Tras recordar que el jueves pasado la OPEP decidió en Osaka mantener el nivel de sus cuotas de producción en vistas de que el precio del barril de referencia de la organización se sitúa aún dentro de su banda de fluctuación de entre 22 y 28 dólares/barril, Wilson reconoció que "el problema no es una falta de suministros en el presente".
"Existe el consenso más fuerte visto hasta ahora entre productores y consumidores en contra de las fluctuaciones del precio del petróleo", añadió el político británico.
También la comisaria europea de Energía, la española Loyola de Palacio, coincide en que actualmente "no hay escasez de crudo" que justifique un aumento de la oferta, aunque el precio del crudo para la Unión Europea (UE) debería situarse "a poco más de 20 dólares".
Todos reconocieron la necesidad de mecanismos para controlar el sensible mercado del crudo y frenar el gran índice de especulación sobre los precios, y evitar las fuertes subidas que históricamente se registran en situaciones de gran incertidumbre geopolítica, como la actual, marcada por el conflicto entre EEUU e Irak. Además de la necesidad de trabajar para una mayor transparencia de los datos relativos al petróleo, la UE y España abogaron por cambiar los llamados "precios testigo", es decir, los tipos de petróleo cuyos precios que se toman como referencia.