LA RECONVERSIÓN a otros productos agropecuarios es el único camino que le queda a quienes se dedican a cultivos que pierden competitividad con la firma de tratados comerciales.
Así por ejemplo, los cultivos de maíz y tomate industrial deben ser cambiados por otros productos que sean más eficientes y generen mayores ingresos.
En el caso específico del maíz, Guillermo Salazar, embajador negociador para asuntos agropecuarios, dijo a Panamá América que el Ministerio de Desarrollo Agropecuario ejecuta un programa de reconversión hacia cultivos de exportación.
Esto con el propósito de introducir tecnología a las cosechas, elevando los rendimientos y la competitividad en el mercado internacional.
Salazar agregó que los maiceros obtienen utilidades por el orden de los 160 dólares por hectárea, mientras que en rubros como melón y sandía se obtienen mayores utilidades. El funcionario indicó que hay otros factores que afectan los cultivos.
Así por ejemplo, el maíz genera mayor rendimiento en países donde el sol prevalece por más tiempo.
Aunque se usen las mismas semillas y técnicas, Brasil y Argentina producen más maíz que Panamá ya que en los veranos hay casi 12 horas de sol.
Este producto no tiene que reconvertirse sólo a causa de los tratados comerciales sino por las condiciones ambientales de Panamá.
De insistir en la producción de estos cultivos, que implican un mayor costo, se podría poner en peligro otros rubros, agregó.
En el caso del tomate industrial se vive una situación similar debido a que las parcelas son pequeñas y utilizan poca tecnología, lo que se traduce en bajos rendimientos.
Ante este panorama, las raíces y tubérculos, plátano, mango, guanábana, aguacate y maracuyá, son rubros que ofrecen grandes oportunidades en el mercado internacional.
De igual forma, muchos productores han optado por la reconversión a la piña debido a las facilidades que ofrece al sector productor panameño.
La fruta se cultiva durante todo el año, ofreciendo una mayor estabilidad en el ingreso de los productores.
Aunque la inversión para este cultivo es muy alta, se obtienen buenos resultados gracias a la demanda internacional del producto fresco y procesado.
Para el primer año de siembra, los costos por hectárea de la piña MD-2, que es la más cotizada sobrepasan los 21,000 dólares.
Aunado a esto, las instituciones financieras ofrecen créditos y garantías a los productores.
Ana Tello, gerente de Seguro Agropecuario y Forestal del Instituto de Seguro Agropecuario (ISA), señaló que la institución asegura cerca de 22,000 dólares para el primer año.
Agregó que aparte de La Chorrera y San Carlos, que son las zonas tradicionales de cultivo de piña, Herrera, Los Santos, Veraguas, Chiriquí y Chepo están incursionando en este rubro.
El seguro agropecuario para el cultivo de piña cubre las variedades Cayena, Hawaiana y MD-2. Actualmente el ISA cubre el 75% del monto asegurado para este cultivo.
Reconversión, una alternativa para lograr la competitividad
Con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, algunos rubros sufrirán un fuerte impacto.