La incertidumbre que actualmente se cierne sobre la economía nace más que todo de interrogantes en torno a si el alza en la productividad que alimentó el crecimiento en la década de 1990 puede mantenerse, dijeron el fin de semana estrategas, académicos y banqueros reunidos en Jackson Hole, Wyoming.
Mientras participantes en la conferencia anual de Jack8son Hole deliberaban afablemente en torno a la estrategia adecuada por seguir para incentivar una mayor productividad, o producción por trabajador, todos coincidieron en que de ello depende recuperarse de la actual desaceleración.
"Siempre que la tendencia en la productividad continúe siendo vigorosa, la economía debería de recuperarse normalmente en unos cuantos trimestres", dijo Martin Baily, del Instituto para la Economía Internacional, con sede en Washington, ante un simposio sobre la Nueva Economía. Entre los participantes en el simposio figuraba el presidente de la Reserva Federal (banco central) estadounidense, Alan Greenspan.
"Pero si se desploma la tendencia en productividad, el favorable desempeño de los "90 podría desmadejarse, con una inflación más elevada, mayor desempleo, menor crecimiento, debilidad bursátil y un dólar que podría caer de manera pronunciada", previno. Baily aparejó su cautela con críticas a las estrategias de recortes impositivos del gobierno del presidente George W.Bush, que según él fueron contrarias a la necesidad del país de alentar el orro nacional.
DISCIPLINA EN EL GASTO
Esa posición fue rebatida por el subsecretario del Tesoro, John Taylor, quien dijo que el término "disciplina fiscal" se aplica igualmente a la limitación en el gasto, algo que el gobierno de Bush ha estado instando al Congreso a hacer, enmedio de manifestaciones de que la prolongada desaceleración está erosionando los futuros superavit presupuestarios.
"No hay motivo para tener una aversión exclusiva a los recortes tributarios", dijo Taylor."Eso puede aplicarse de igual manera al gasto". La economía se ha estado desacelerando desde mediados de 2000, creciendo a su tasa más lenta en ocho años durante el segundo trimestre del año en curso, cuando el producto interior bruto nada más aumentó en una tasa anual de 0,2 por ciento. A pesar de todo, los consumidores mantuvieron un ritmo relativamente saludable de gasto y los inventarios empresariales bajaron de manera pronunciada, dejando un margen potencial para que se recupere la producción (así como también para avances en la productividad) en los próximos meses y en 2002, según analistas.
La productividad mide la producción por cada trabajador y un nivel en aumento se asocia con mejoras en los niveles de vida, porque usualmente va acompañado de mejores escalas salariales.