Economía

Reflexiones sobre la reforma, modernización y simplificación del sistema tributario


Economista

Existe un amplio consenso respecto a la falta de equidad y justicia del actual sistema tributario panameño. A nivel internacional (FAO, CEPAL, BID, Banco Mundial, etc.) y a nivel local, todas las asociaciones gremiales (Cámara de Comercio, APEDE, CAPAC, Sindicato de Industriales, CONATO, SUNTRAC, etc.) coinciden, en lo que las cifras demuestran, el sector trabajo de la economía soporta más del 60% de la carga tributaria en forma directa. Este hecho económico, no planificado, es el resultado de una inorgánica política de exoneraciones, subsidios, y prebendas acumulados en el transcurso de decenas de años y por gestión de diferentes gobiernos. Si a esto sumamos la escasa participación directa en dicha carga fiscal del sector servicios tanto a nivel de personas jurídicas como de personas naturales, llegaremos al resultado de iniquidad que proyecta nuestra sistema tributario.
Debido a lo anterior, el sistema ha dejado de ser efectivo como instrumento para dotar de recursos al Estado, que le den financiamiento a las políticas de desarrollo y sociales, que todo país debe impulsar en materia de infraestructuras y atención a las necesidades básicas de la población, salud, educación, y vivienda.
Desde el punto de vista económico, limita la demanda de bienes en el entorno de los 65 millones de dólares, lo que produce, el que el sector asalariado no pueda atender necesidades básica de subsistencia. Esta reforma plantea devolverle al sector trabajo estos recursos, y compensar como ingreso para el Estado, el traspaso señalado, con una tributación básica de los sectores de capital y con una participación más dinámica del sector de servicios, formado mayoritariamente por profesionales de actividades liberales, que no tienen una base tributaria controlable y que a través de la extensión del ITBM a los servicios esta base tomará forma. Esto es tan importante de destacar como lo refleja el hecho detectado de que solo 26 profesionales en Panamá (Personas Naturales) declaran más de 5000 dólares mensuales de ingresos.
Parte de la crisis económica no coyuntural, sino de efectos permanentes en el desarrollo económico del país, es la mala distribución del Ingreso Nacional, quizás la peor de Sudamérica.
El caminar hacia una mejor distribución del ingreso, es un elemento básico en la reactivación económica, esto impulsa el ciclo económico del país, ya que devolverá al mercado, una demanda de bienes y servicios de alrededor de 65 millones de dólares anuales, por lo tanto, este es el momento de producir estos efectos económicos. Además de lo señalado, se producen efectos sociales multiplicadores, que tienen que ver, con la estabilidad del país, elemento fundamental para lograr la inversión, tanto internacional como local, básica para el crecimiento sostenido del PIB en índices superiores a los actuales. Esto nos permitirá empezar a salir del gravísimo problema macroeconómico de la "deuda pública", que anualmente le quita recursos al país por encima de los 1000 millones de dólares, y que no tiene solución a mediano plazo, si el Estado no mejora su capacidad de recaudación. Cada dólar destinado a servir la deuda, se deja de invertir en infraestructura y desarrollo social.
La propuesta no persigue, como es de lógica pura, causar ningún daño a ningún sector productivo del país, pero, debido a distorsionadas políticas de fomento, a través de los incentivos tributarios, hay sectores importantísimos de la economía, que han dejado de participar en la generación de recursos para el Estado. No existen muchos caminos viables para reestructurar el sistema y hacer la actual mecánica tributaria generadora de los recursos que se necesitan, o se eliminan los incentivos tributarios, lo cual sería traumático, y afectaría la seguridad jurídica y paralizaría las inversiones o sectorialmente, y en este caso, en relación con el sector bancario, buscamos una participación equilibrada en la generación de recursos de este sector hacia el Estado. Se ha pensado, y se ha puesto a discusión la idea de crear un mecanismo, que en base a una tasa única sobre la renta de los negocios de la actividad, cree un tributo básico, que juegue en paralelo con el impuesto sobre la renta. Es decir, que si el % aplicado sobre la renta de los negocios realizados en el año tributario, generan recursos para el Estado superiores a los generados por el impuesto sobre la renta, éste será el tributo anual de la empresa, y si el impuesto a la renta, comparado a lo generado por este %, es superior, éste no se cobrará y se cobrará el impuesto sobre la renta. Lo expresado permite, que el sector aporte al Estado su cuota parte básica en materia de tributos y que no se eliminen por el momento los incentivos tributarios.
El cuadro que a continuación les presentamos demuestra como en los últimos 5 años, el sector bancario, no solo no aportó una cuota proporcional a su actividad al financiamiento del Estado, sino que, muy por el contrario, básicamente, por los mecanismos que han creado los incentivos tributarios y por la contabilidad imprecisa de los gastos de las operaciones bancarias offk shore, el Estado les ha quedado debiendo (créditos fiscales), en un negocio, que genera ingresos de fuentes panameñas por arriba de los 825 millones de dólares anuales y por una suma ligeramente inferior de fuente externa.

Año - Ingreso de Fuente Panameña - Resultado Neto Tributario
1995 - 664.853.496 - -1.316.000
1996 - 721.113.312 - -957.934
1997 - 796.281.753 - -1.440.000
1998 - 2928.331.202 - +2.449.000
1999 - 1.016.636.849 - -5.753.000

La verdad es que en una economía globalizada, interconectada financieramente, donde los organismos de crédito internacionales siguen políticas coherentes en función de su gestión, es muy difícil decir que no existe alguna dependencia o vinculación con las IFIS que no atente contra la verdad, en este caso específico, del proyecto en consulta de Reorganización y Simplificación del Sistema Tributaria de Panamá, el problema no es de las IFIS, el problema es de la economía panameña, la falta de equidad del sistema tributario, de neutralidad y lo complejo, que lo hace inoperante y difícil de controlar, es un problema de índole económico que impide el desarrollo de Panamá, es un "cuello de botella" que genera disparidades sociales, que afectan la demanda, que genera inestabilidad, que limita la inversión, y que si bien a largo plazo, una mala distribución del ingreso le genera a un sector ahorro, al otro mayoritario le impide el acceso al consumo y al ahorro, lo cual, por contracción de la demanda y la falta de ahorro impide el crecimiento de la economía. Por lo tanto, ésta es una política de lógica económica pura, que si bien esta relacionada con las políticas que impulsan las IFIS, en lo fundamental, es un problema que sin éstas políticas o con ellas el país tiene que encarar.
Por lo tanto, los limitados recursos que genera esta reforma (1% del PIB), primero, le hacen perder la calidad de reforma y la colocan en la definición de reestructuración o simplificación del sistema, segundo, profundiza el concepto de que lo que estamos haciendo, más que generar recursos frescos, es lograr una base, una política, en torno a lo tributario que logre tres elementos básicos de un sistema moderno sobre la materia, Equidad (que tiene que ver con justicia tributaria) Neutralidad (que tiene que ver con racionalización de las inversiones) y Simplicidad (que tiene que ver con la viabilidad de operar el sistema tributario para que produzca los ingresos que se han planificado, que permitan su control, para evitar la evasión que atenta contra la equidad).
Hay quienes dudan de que el Estado necesita mayores recursos, no debiera ser así, si tenemos presente que debemos, paulatina, pero sistemáticamente disminuir la relación PIB - DEUDA, para liberar recursos destinados a la inversión social. Esto se logra, con recursos propios, generados a través del sistema tributario, y con el crecimiento sostenido de la economía por encima del 5% anual, sumado, a una política fiscal como la ya implementada en el año 2000 por el Gobierno de Mireya Moscoso, que logró, después de muchos años, cerrar el año fiscal con un déficit de -1%, lo que permitió que la deuda pública disminuyera por primera vez en muchos años en 51.35 millones de dólares (creció anualmente en los últimos tres años anteriores, en 250 millones de dólares anuales) lo que mejoró la relación deuda PIB, en alrededor de un 4.8% y lo que nos lleva, en camino de lograr el "Grado de Inversión". Si logramos el "Grado de Inversión" podremos reestructurar ventajosamente, la actual deuda externa de Panamá, con alcances económicos hacia el sector privado, más importantes que cualquier mecanismo de fomento tributario que jamás se haya puesto en vigencia. (Standars & Poors calificó el jueves 8 de febrero a Panamá en materia de crédito y a los 750 millones en bonos emitidos hace unos días, como BB+ B lo que lo hace estar a un paso de lograr el "INVESTMENT GRADE").
Los sectores económicos del país, saben perfectamente que lo planteado en materia de equidad, neutralidad y simpleza de un sistema tributario, es un elemento básico para el desarrollo económico. Los empresarios de Panamá, saben cuales son los problemas estructurales de la economía panameña, saben que la mala distribución del ingreso es una de ellas, saben que la falta de equidad en el sistema tributario, limita la demanda y paraliza la economía, saben que el ahorro interno, mayoritariamente se genera en base a la inversión del Estado, saben que un sistema tributario que no sea neutral y favorezca a un sector en función del otro, es una distorsión muy grave, para focalizar las inversiones en aquellas actividades que por sus ventajas comparativas, o productividad, tienen mayores posibilidades de competir en un mundo globalizado, por lo tanto, el enfoque de hacerlos participar con un cuota base, la más baja de Latinoamérica, en función de la carga tributaria y que nos lleva a mejorar estas distorsiones, no tiene porque afectar al crecimiento económico o la inversión.
Por el contrario, la inyección por la vía del consumo de los mas de 200 mil trabajadores favorecidos con esta redistribución de la carga tributaria en el nivel de los 65 millones de dólares anuales, sí es un mecanismo de reactivación de la economía en el corto plazo y un mecanismo de estabilidad social en el mediano y largo plazo, que incluso en algunos sectores de clase media, le dará margen para un incipiente ahorro, que es una costumbre perdida en la masa trabajadora del país por su bajo nivel de ingreso y por la exacerbación del consumo. Por lo tanto, podemos afirmar, que una transferencia de los grupos de ingresos altos (ganancias), a los grupos de ingresos medios (salarios) tiene un efecto neto positivo en el gasto interno.
Los sectores más favorecidos con esta inyección económica, con estos 65 millones de dólares incorporados a la demanda, será el agro nacional, la industria nacional y el comercio, sectores deprimidos en la desaceleración, pero que son los que producen la oferta para estos sectores de la población, por lo tanto, esta redistribución de la carga tributaria dinamizará el entorno interno de la economía, creando un círculo oferta demanda de carácter básicamente nacional con estos recursos.
Debemos concluir por tanto, que no debemos temer ni al aumento del desempleo, ni a la depresión de sectores productivos nacionales, así se debe entender, estamos equilibrando, vía esta reforma, en alguna medida el aporte de los sectores productivos del país al financiamiento del Estado, estamos empezando a caminar en un proyecto de Estado de largo plazo, que nos lleve a un sistema tributario que llegue a ser de verdad neutral, justo y por lo tanto equitativo y simple para ser fácil de operar y controlar y que en su mecánica fomente el desarrollo y facilite la mejor distribución del ingreso.
Por otra parte, la mejor forma de aproximar el efecto sobre los precios de la ampliación de la base del ITBM, se da a partir de los gastos de consumos de las familias en bienes y servicios. Se ha hecho una estimación de tales gastos para el año actual en el entorno a unos 6,000 millones de balboas, los datos fiscales estimados nos arrojan una mayor recaudación en el ITBM como consecuencia de la ampliación de su base en alrededor de 54 a 77 millones de balboas, es decir, que estableciendo el impuesto, los consumidores habrían de pagar esas cantidades adicionales para adquirir los mismos bienes y servicios, lo cual equivale a un aumento en el índice de precios al consumo entre 0.9% en el primer caso y de 1.29% en el segundo, de lo que podemos colegir que como promedio no debe ser superior su efecto en el índice de precios al 1.09%, que a su vez afectaría en una mucho menor proporción a los ingresos más bajos porque éstos consumirían una mayor cantidad de bienes y servicios exentos del ITBM. Un nivel tan bajo de incidencia probable en el nivel de precios debería ser absorbida por el mercado, sin tener un efecto real sobre los ingresos de los consumidores.

CONCLUSIONES:
Los sectores que en la actualidad reciben una menor proporción de la carga tributaria, son aquellos sectores, que por décadas se han beneficiado de las distorsiones que el actual sistema conlleva, lo que ha significado, en la práctica, capitalizar recursos de el Estado por mucho tiempo. Lo que se está haciendo, es terminar con ésta práctica en forma parcial, porque los incentivos tributarios no se eliminan, se limitan en su efecto en base a fijar un mínimo tributable para los sectores beneficiados.
El sistema Tributario Panameño tiene el ITBM más bajo de América Latina y del Caribe (5%) y esto NO SE ALTERAR¡, es la mitad del que nos sigue, en el índice de los más bajos Guatemala con un 10%.
Panamá es el único país en el mundo, cuyo ITBM no afecta a los servicios, lo que en el caso de Panamá, es una distorsión tan grave, como que le quita la responsabilidad tributaria a los sectores más favorecidos de la sociedad que son los sectores profesionales del país que participan en el 81% del PIB, que ejercen independientemente y que no tiene base tributaria y que ni siquiera recaudan por esta vía el aporte de sus clientes. El Estado Panameño, como se hace en todos los países del mundo, no le puede pedir al trabajador de planilla, obrero o empleado, que soporte el peso tributario, mientras otro sector del trabajo, más capacitado, con mejores perspectivas de vida, se sustrae del sistema. Por lo tanto, la ampliación de la base del ITBM a los servicios, también es una medida de Equidad tributaria, ya que, los que más consumen servicios, como está probado, son los sectores de mayores ingresos, esto hace que este tipo de ingreso sea progresivo y busque la justicia tributaria, además, con el sistema propuesto, los sectores medios y bajos de profesionales en materia de ingreso tienen un régimen especial, que minimiza sus efectos para los que dan el servicio y los que lo reciben.
Por otro lado la lista ampliada de los alimentos de la canasta básica, hace que sea totalmente improbable, que en alguna forma, los 500 mil trabajadores que no pagarán impuesto sobre la renta sean afectados en sus ingresos netos, aún tomando en cuenta un incremento en los costos del 1.09% que señalábamos en el párrafo anterior.
Como comentario inevitable, en torno al tema, debemos aclarar que quienes han propalado el hecho falso que el ITBM afectará al sector consumo en lo que respecto a bienes como, jabón, papel higiénico, útiles de limpieza, pasta de diente, o cualquier otro utensilio de consumo cotidiano, o simplemente mienten con inconfesables propósitos o demuestran una absoluta ignorancia sobre el tema, ya que todos estos bienes, hace más de 20 años están afectos al 5% del ITBM, queda entonces claro que la propuesta de reforma tributaria sobre este tema no cambia absolutamente nada.
Junto con esta propuesta ya analizada y muy por el contrario a lo que se ha querido hacer ver a la opinión pública, el gobierno, desde hace más de seis meses impulsa con firmeza y suficiente medios, un programa de "Modernización y Control del Sistema Tributario Panameño" en base a un diseño y asistencia técnica del "Centro Interamericano de Administradores Tributarios". Tecnología de punta, selección y capacitación técnica del personal que lo opera, están ya dando sus frutos, miles de contribuyentes ya así lo pueden certificar, y no debe caber la menor duda que en el muy corto plazo la evasión tributaria en Panamá dejará de ser una costumbre para pasar a ser una excepción.
Debemos además recordar, que en la comisión de "Políticas Fiscales" en que participa tanto el sector gobierno como el sector privado, se está implementado un proyecto de racionalización del gasto público, que será parte del programa de recuperación económica en actual estructuración.
Por todo lo anterior, debemos hacernos un llamado todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que queremos un Panamá mejor, a entender el problema planteado y enfrentado en ésta propuesta de reforma tributaria, en su reales dimensiones económicas y sociales, a pensar en el Panamá de todos y a viabilizar las soluciones tanto por dirigentes empresariales, dirigentes de trabajadores y políticos, que dentro de las posibilidades reales del país, sean técnicamente factibles, en la absoluta certeza que no podemos ni debemos perder esta oportunidad, ya que no habrá otra en el corto ni mediano plazo que nos permita superar el trauma que causa el actual sistema tributario.


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9513
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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