Economía

Reforma a las pensiones especiales, una torre de Babel

Los acuerdos entre Gobierno y Congreso para reformar están crudos, pero las pensiones privilegiadas van a cambiar.


Con las reformas serán muy pocos los que saldrán y muchos los que se quedarán en los regímenes especiales de pensiones. Los afectados con los cambios serán los nuevos trabajadores.
Los regímenes de excepción y especiales son los que tienen algunas entidades del Estado que reducen preferencialmente los requisitos y aumentan los beneficios pensionales, al margen de la Ley 100 de Seguridad Social.
Esto quiere decir, que son condiciones diferentes a lograr la jubilación las mujeres a los 55 años y los hombres a los 60, con por lo menos 1,000 semanas de cotización para obtener una mesada del 65 % del promedio de los salarios devengados durante los últimos 10 años.
Aunque los acuerdos entre Gobierno y Congreso para reformar estos sistemas todavía están crudos, lo cierto es que las pensiones privilegiadas van a cambiar.
A pesar de no estar definidos los detalles, se comienza a despejar el camino para conocer quiénes se quedan en los regímenes especiales, quiénes se van y quiénes quedan por fuera, con base en los acercamientos y pronunciamientos preliminares de los ponentes del proyecto y el Gobierno.
Así, por ejemplo, es el caso de Alfonso Angarita Baracaldo, un senador que tiene el privilegio de acceder a una pensión especial. Hoy es ponente de la reforma pensional y su aspiración es jubilarse a los 62 años con una mesada del 60 % del promedio de su salario de los últimos 10 años de trabajo.
Dieb Nicolás Maloof Cuse, quien es el presidente de la comisión laboral del Senado, también está dentro del régimen de los privilegiados. Como médico cree que la expectativa de vida es de 65 años y que por consiguiente quiere pensionarse a los 60 con el promedio de los ingresos de sus últimos 15 años de trabajo, siempre y cuando tenga la seguridad del pago.
Y, Juan Luis Londoño de la Cuesta, el ministro de Salud y de Trabajo (e), considera que la jubilación temprana es una vana ilusión y quiere pensionarse a los 80 años con una mesada que corresponda a sus ahorros para que no sea el Estado ni nadie el que le pague este beneficio.
Tan revueltos como el concepto de estos tres ilustres colombianos, expertos en el tema, están la discusión y la concertación en torno al cambio en los regímenes especiales de pensiones.
Se puede decir que, en el régimen de excepción, se abre un consenso para que los militares y los policías, por razones de su actividad, mantengan en parte su pensión a partir de los 15 años de servicios, con retiro involuntario, y a los 20 con salida voluntaria a cualquier edad. No hay consenso si se hará por facultades al Presidente o por decisión del mismo Congreso. Hoy trabajan en la Fuerza Pública unos 300,000 colombianos y hay 80,000 pensionados.
Los maestros, que se incorporen después de la reforma, ya no se pensionarían a los 55 años y tendrían que entrar a cotizar más para obtener su pensión.


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103509
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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