Renault respondió al espejismo del resultado récord logrado el pasado año, que encubre su fragilidad comercial y un preocupante bajón de su rentabilidad, con la presentación de un plan de relanzamiento, sin reestructuraciones de momento, que busca diversificar sus riesgos y hacerse sitio en el mercado de gama alta.
Anunció que en 2005 tuvo 3.367 millones de euros de beneficios.