La Reserva Federal se reúne mañana para analizar su política monetaria con un dilema: cómo mostrar su disposición a subir las tasas de interés sin causar una estampida que atropelle la incipiente reactivación económica de Estados Unidos.
El tema resulta complejo porque la atención de los inversionistas no se limita a la tasa de interés de referencia, que la Reserva ha mantenido por debajo del 0.25% desde diciembre de 2008, sino que les inquieta las medidas financieras a tomarse, ya que los mercados también tratarán de desvelar los pasos que el banco central dará para desmontar el andamio de estrategias con las que ha sostenido la economía de Estados Unidos durante la peor recesión en siete décadas.
Desde diciembre de 2007, cuando comenzó la recesión, la Reserva ha embutido aceleradamente más de un billón de dólares en la mayor economía del mundo. Ahora debe retirarlos lentamente.
La preocupación de los miembros de la Reserva Federal es que una señal demasiado clara de que se aproxima el encarecimiento del dinero empuje a los consumidores a la cautela, y a las empresas a una retirada que anule la reactivación económica.