La Reserva Federal de Estados Unidos estudiará hoy el estado de la economía del país para, en vísperas de una guerra en Irak, decidir si flexibiliza ahora o dentro de unas semanas la política monetaria para resucitar el consumo.
El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal anunciará a las 19.15 GMT del martes si mantiene las tasas de interés en el 1,25 por ciento actual, su nivel más bajo desde el comienzo de la presidencia de John Kennedy, en 1961, o la reduce aún más, hasta los niveles de la presidencia de Dwight Eisenhower (1953-61).
Para el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, esta reunión señala el final de una de sus explicaciones para la parsimonia con que ha crecido la economía de EU desde que salió de una recesión en septiembre de 2001 y recibió entonces, en ese mismo mes, el impacto de los atentados contra Nueva York y Washington.
Greenspan ha dicho repetidamente que la incertidumbre sobre si habría o no guerra contra Irak hace que los ciudadanos sean cautelosos a la hora de gastar, y los empresarios muy prudentes en sus inversiones, lo que ha debilitado el consumo, que equivale a dos tercios del Producto Interior Bruto (PIB) del país.
La utilización de la capacidad instalada en las fábricas, que se mantuvo sin cambios en el 75,6 por ciento en febrero, sigue cerca de su nivel más bajo en 18 años y por eso las empresas han tenido pocas razones para comprar equipos y mejorar sus plantas.
Durante la expansión económica de hace una década, que concluyó en marzo de 2001, el promedio de utilización fue del 82 por ciento de la capacidad instalada.
Esta semana, esa incertidumbre desaparecerá: el presidente George W. Bush podría anunciar hoy cuánto tiempo puede faltar antes de que comience una guerra en Irak.
Aunque la economía de EU retornó al crecimiento en el último trimestre de 2001, no ha dejado de tambalearse desde entonces: la confianza de los consumidores se encuentra en su nivel más bajo desde 1992, y en febrero los datos sobre desempleo y las ventas de minoristas fueron los peores desde noviembre de 2001.
Esto coincide con un aumento de los precios de la energía, vinculados tanto a las incertidumbres sobre un conflicto en el Golfo, como al impacto de la huelga de la industria petrolera de Venezuela.