La Reserva Federal probablemente mantendrá sin cambios su política monetaria, que ha llevado las tasas de interés a su nivel más bajo desde 1961, preocupada más por el renovado déficit fiscal que por las presiones inflacionarias.
El Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (banco central de EU) se reunirá el martes y se espera que anuncie su decisión a las 18.15 GMT.
La entidad influye sobre las tasas de interés con su regulación del dinero circulante en el mercado.
En sus reuniones de julio y agosto, el banco central indicó que le preocupaban más las debilidades e incertidumbres de la reactivación económica que las posibilidades de un brote inflacionario.
El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo recientemente ante el Congreso que un peligro creciente para esa reactivación económica es la reaparición de los déficit en el presupuesto federal. El Departamento del Tesoro informó de que en los 11 primeros meses del período fiscal 2002, que termina en octubre, el Gobierno ha acumulado un déficit de 200,200 millones de dólares.
En los primeros once meses del período fiscal 2001 -el último presupuesto de la administración del presidente Bill Clinton-, el Gobierno tuvo un superávit de 92,000 millones de dólares.
La economía de Estados Unidos, que había tenido una década de expansión sin paralelo en tiempos de paz entre 1991 y 2001, registró sus primeros tres trimestres consecutivos de contracción entre enero y septiembre del año pasado.
La Reserva Federal redujo once veces sus tasas de interés, lo que supuso una caída a su nivel más bajo en cuatro décadas y el tipo de interés interbancario se encuentra ahora en el 1.75 por ciento.
El propósito de esa política monetaria flexible ha sido estimular el gasto por parte de los consumidores, que representa dos tercios del Producto Interior Bruto de Estados Unidos. A pesar de esa mayor disponibilidad de dinero circulante, la inflación se mantiene moderada y en agosto el Indice de Precios al Consumo subió un 0.3 por ciento, después de incrementos del 0.1 por ciento en julio y junio.
En agosto bajó a 5.7 por ciento la tasa de desempleo, que había subido al 6 por ciento en abril, luego de casi tres años en los cuales se mantuvo en aproximadamente el 4.5 por ciento. Este contingente mayor de desempleados contrarresta uno de los ingredientes que Greenspan considera inflacionario: la competencia de los empleadores por conseguir trabajadores, lo que favorece el alza de salarios. De hecho, las remuneraciones promedio -incluidos sueldos y beneficios- fueron en agosto de 14.80 dólares por hora, apenas 17 centavos más que en abril.