La decisión del Gobierno boliviano de restringir la importación de vehículos usados tendrá un impacto negativo en las ciudades chilenas de Iquique y Arica, que cada año venden automóviles a ese país por un valor de $300 millones, lo que genera 13.000 empleos en la zona.
Según informó ayer el diario chileno El Mercurio, la medida afectará los intereses de las empresas del sector automotriz de la Zona Franca de Iquique (Zofri), a 1.857 kilómetros al norte de Santiago.