El mal de las vacas locas no sólo ha afectado a los restaurantes y hoteles que sufren por el desabasteciemiento de carne en cortes finos. Además de denegarse la importación de estos productos, los alimentos para mascotas también han sido retenidos.
La medida fue considerada porque estos productos también pueden representar un riesgo para el país, ya que los mismos contienen compuestos (ingredientes) derivados de la carne, según lo reveló Guillermo Vargas, director de cuarentena agropecuaria del MIDA.
Hasta la fecha, la Dirección de Cuarentena Agropecuaria ha retenido más de 25 mil kilos de productos cárnicos y no autoriza la importación de más productos provenientes desde Estados Unidos o Canadá.
Sin embargo, se desconocen las cantidades que corresponden a cortes finos y alimentos para mascotas.
“La retención de estos productos se ha realizado porque entre sus ingredientes figuran la carneharina o la harina de hueso, que proviene de rumiantes y pueden representar un riesgo” señaló Vargas.
Estos alimentos, que son de uso popular para la alimentación de mascotas de muchos panameños (perros, gatos, peces), tienen entre sus ingredientes carne y hueso, harina de trigo, harina de soya, grasas de carne, harina de pescado y leche en polvo, entre otros.
Ante la situación, El Panamá América consultó diversos establecimientos comerciales que se dedican a la venta del producto, y señalaron que hasta el momento no sufren desabastecimiento del mismo, pero consideran que esto puede afectar a los productores agropecuarios que los utilizan.
Por su parte, José Dimas Espinosa, presidente de la Asociación de Veterinarios, señaló que la medida que tomó el MIDA es producto de la campaña de prevención que se realiza para que el país no sea afectado por la enfermedad de las “vacas locas”.
“Hay que considerar diversos factores, porque esta enfermedad es misteriosa y la mecánica de infección está vinculada con la médula espinal y el cerebro de las reses, residuos que también son utilizados para preparar carneharina y que pueden contener la enfermedad, ya que el periodo de incubación en los animales puede ser de hasta 5 años”, señaló Espinosa.
El veterinario agregó que es importante que se analice si dentro de la formulación del producto existe algún componente que se relacione con el mal de las vacas locas para prevenirla propagación de la enfermedad.
No obstante, el artículo 21 de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) de Estados Unidos, señala que como generalmente esta comida no está marcada con una etiqueta, las fábricas deben indicar que su consumo no es permitido para rumiantes, porque la comida para perros, gatos y otras mascotas contiene proteínas derivadas de carne de mamíferos.
Por otro lado, y como se había solicitado realizar un inventario de reses, con el fin de detectar cuántas han sido importadas desde Estados Unidos o Canadá en los últimos 8 años, Guillermo Vargas, indicó que sólo durante el último año (2003) se han importado más de 200 reses de Estados Unidos.
No obstante, desde Canadá, país del cual se comprobó que provenía la vaca infectada con el mal de las vacas locas en Estados Unidos mediante una prueba de ADN, no se ha registrado importaciones de reses vivas.
En tanto, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), convocó a una reunión para analizar la importación de carne estadounidense.