Economía

Reto de los exportadores es adaptarse a exigencias del ATPA

Llegar al mercado internacional no es fácil: hay que superar barreras como los aranceles que aplica cada país a sus importaciones.


Ahora que se extenderán los beneficios arancelarios para llegar a E.U., las pequeñas y medianas indistrias (pymes) tienen que entender que la cosa también es con ellas.
Pedro Nel Rodríguez quiere vender sus bizcochos de achira más allá de los alrededores de La Plata (Huila), donde queda Lácteos La Ricota, pequeña empresa de su propiedad. El mercado local es muy reducido y no le reporta una adecuada rentabilidad. Su dilema es el mismo que se le planteó a Colombia hace casi tres décadas, cuando se acuñó una frase que hizo carrera y que en tiempos de globalización cobra aún más vigencia: exportar o morir.
Exportar no significa únicamente traer dólares al país. Es, ante todo, generar empleo en momentos en que la tasa de desocupación a nivel nacional es del 16 por ciento.
“Todos ganamos, ya que más personas podrán comprar lo que se produce en el país”, señala Norman Correa, gerente de Infantiles Tutto Colore, mediana empresa de confecciones con sede en Medellín, que desde hace tres años factura a Venezuela y algunos países centroamericanos.
Las cifras corroboran esa afirmación: una tercera parte de la riqueza que se creó en el país en el 2000 provino de la actividad exportadora. Ese año se vendieron al exterior 13,115 millones de dólares. En el 2001 las exportaciones totalizaron 12,282. Llegar al mercado internacional, sin embargo, no es fácil: hay que superar barreras como los aranceles (impuestos) que aplica cada país a sus importaciones. Y ahí es justamente donde radica la importancia de la renovación y ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpa) aprobada el pasado jueves por el Senado de Estados Unidos y a la que solo le falta la firma del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, prevista para el martes 6 de agosto. Poco menos de la mitad de las exportaciones colombianas se despacha al mercado estadounidense, por cuyas puertas podrán pasar, como hasta el 4 de diciembre del 2001, más de 6,300 productos sin pagar aranceles. La diferencia es que ahora los beneficios incluirán prendas de vestir, atún enlatado y manufacturas de cuero y calzado, entre otros, lo que hará más competitivos frente a los de otros países. Si el Atpa se aprovecha debidamente, coinciden la ministra de Comercio, Ángela María Orozco, y el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, las exportaciones de confecciones, por ejemplo, se podrán triplicar hasta superar los 1,000 millones de dólares anuales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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