La oficina de estadística europea volvió ayer a sembrar las dudas sobre la credibilidad de Grecia al revisar al alza sus cifras de déficit público para 2009 y abrir la puerta a posteriores incrementos de hasta el 14,1% del PIB.
La noticia tuvo un efecto inmediato en los mercados de deuda, provocando que la rentabilidad del bono griego a diez años volviera a tocar máximos a finales de la mañana, con una diferencia de 532 puntos básicos respecto al bono alemán de referencia.
Nada más publicarse el incremento del déficit, desde el 12,7% del PIB hasta el 13,6%, Atenas reaccionó con una nota en la que reiteraba su intención de hacer todo lo necesario para "restaurar la responsabilidad fiscal" y reducir el déficit en cuatro puntos porcentuales este año, un objetivo "para el que ya se han tomado las medidas necesarias".
El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, sin embargo, consideró que la revisión "subraya la urgencia de intensificar los preparativos de reformas estructurales y medidas adicionales para los próximos años", especialmente a partir de 2011, según dijo desde Washington.
Funcionarios de ambos organismos, junto con técnicos del Banco Central Europeo, se han desplazado a Atenas esta semana para discutir los detalles del plan de saneamiento de las cuentas griegas.