Panamá se enfrenta a una oportunidad de oro si sabe administrar la imagen de solvencia macroeconómica que ha logrado construir en el último lustro.
Se trata de aprovechar el mercado internacional y nacional para captar los bonos soberanos que el país tiene colocados y que rinden más ganancias que los actuales intereses que pagan los plazos fijos.
Claro está que hay que ser consciente que es una inversión a largo plazo y que hay que asesorarse con profesionales de reconocida solvencia moral y profesional.
Pero un bono, del país o de una empresa, a diferencia de una acción de empresa, es una inversión segura dentro del mercado de valores si está respaldado, como el caso del país, por una fortaleza macroeconómica, pues la ganancia está libre de los vaivenes del mercado dado que, al comprarlo, el tenedor ya sabe cual será su ganancia.
Panamá ha ganado en el mercado de valores un gran prestigio gracias a la administración seria de su deuda exterior, pero no se puede confiar sólo en eso porque también esta expuesta a lo que le pase al resto de los países emergentes, en el caso de nuestra región tiene que seguir el comportamiento de los vecinos Brasil, México, Chile y Argentina, y un poco más lejos lo que ocurre con los mercados asiáticos, porque en esta economía dolarizada y globalizada, el resfriado de laeconomía de Estados Unidos no es lo único que nos afecta, sino cualquier bronquitis en los emergentes.
No pierda de vista que la meta es obtener el grado de inversión, eso nos beneficiará.