El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, declaró que los buenos tiempos que corren actualmente no tienen precedentes en el medio siglo que lleva observando la economía estadounidense. Sin embargo, advirtió que todavía existe el peligro de la inflación y alertó a los mercados financieros sobre futuros incrementos en los tipos de interés. En la presentación del informe semestral de la Reserva sobre el estado de la economía, Greenspan dijo que las condiciones son extraordinarias con una expansión que dura ya nueve años todo un récord, que ha permitido un crecimiento excepcionalmente rápido y un descenso en la tasa de desempleo hasta el 4 por ciento, la mínima en treinta años.
Aunque la inflación se ha mantenido baja fuera de un aumento en los precios de la energía, Greenspan dijo que esta situación tan favorable no puede durar a menos que la tasa de crecimiento se reduzca por debajo del incremento del 4 por ciento y más que tuvo en los últimos tres años.
Greenspan relacionó sus preocupaciones con la tirantez de los mercados laborales y el temor de que los trabajadores empiecen a exigir mayores salarios que podrían desencadenar una espiral inflacionaria.