Los principales negociadores de varios países de la OMC coincidieron ayer en que ninguno de ellos puede permitirse un fracaso de la Ronda del Desarrollo de Doha, ya que ello pondría en peligro la evolución de la economía global.
Además, también expresaron que la única manera de conseguir ese objetivo es dando ímpetu político a esa ronda de negociaciones comerciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que comenzaron hace cinco años en Doha y que pretenden que de ellas se beneficie el mundo en desarrollos.
El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, subrayó ayer que una vía para insuflar voluntad política a las negociaciones sería el convocar una reunión de los Jefes de Estado, tal como ya ha sugerido el presidente brasileño, Luiz Inázio Lula Da Silva.
Consensuaron un programa de trabajo para acabar la ronda comercial este año, y así lograr que las fórmulas estuvieran para el 30 de abril.