El primer ministro de Australia, Kevin Rudd, anunció ayer tres medidas para combatir la crisis financiera.
Dichas disposiciones empiezan por garantizar todos los depósitos bancarios durante los próximos tres años y continúan por inyectar otros 4.000 millones de dólares australianos (2.645 millones de dólares) en apoyo del mercado hipotecario.
El laborista Rudd añadió que la tercera medida aprobada es avalar todas las financiaciones al por mayor de las sociedades bancarias australianas en los mercados internacionales.
El gobernante confió en que este conjunto de disposiciones ayudará a los bancos australianos a superar la crisis.
La Bolsa de Valores de Australia descendió el viernes pasado un 8,34%, su mayor caída desde 1987, y la cotización del dólar australiano ante el "billete verde" acabó pagándose a 66 centésimos de dólar estadounidense.
El mercado bursátil australiano ha cedido casi un 16% de su valor esta semana, tres veces más de lo ocurrido la semana después de los atentados terroristas del 11 de septiembre en 2001.