Rusia anunció ayer que demandará a Ucrania por robar el gas que pasa por su territorio, mientras que Kiev advirtió de que su conflicto con Moscú amenaza seriamente los suministros a Europa.
En el tercer día de su nueva "guerra del gas", réplica de la que afectó las exportaciones a países europeos en 2006, los consorcios ruso Gazprom y ucraniano Naftogaz prosiguieron su duelo dialéctico con apelaciones a Europa y sin volver a la mesa de negociaciones.
El presidente de Gazprom, Alexéi Miller, denunció que países como Hungría, Eslovaquia, Rumanía, Polonia, los estados bálticos y algunos balcánicos ya "registran sustracciones ilegales de gas en territorio de Ucrania".
Miller anunció que Gazprom presentará una demanda al Tribunal Internacional de Arbitraje de Estocolmo para que éste obligue a Ucrania a "garantizar el libre tránsito del gas ruso a Europa".
El "número dos" de Miller, Alexandr Medvédev, emprendió una gira europea para explicar la postura de Gazprom, que acusa a Naftogaz de robar de los gasoductos cada día 35 millones de metros cúbicos del gas destinado a Europa, más de la décima parte del total.
Antes de partir, Medvédev instó a los países afectados a emprender asimismo acciones legales contra Naftogaz y "emplear los instrumentos jurídicos que les otorga la Carta Energética", ratificada por Ucrania, a diferencia de Rusia.
Gazprom suspendió el 1 de enero el suministro de gas a Ucrania al no ponerse de acuerdo con Naftogaz sobre el precio de su carburante en 2009.