Economía

Saber qué me limita y qué debo hacer


1. Actitud positiva. Cuando crees que es posible, verás más posibilidades. Empieza un proyecto contento y empiezas con una posición de fortaleza. Te sentirás con energía, verás las oportunidades que te rodean y podrás negociar cualquier cosa que la vida te ponga en el camino. Una cosa es cierta: Nadie, absolutamente nadie en tu vida te puede hacer más feliz como lo puedes hacer tú mismo. Si no empiezas con una posición de felicidad interna todo se hace más difícil. Una persona contenta no es una persona con privilegios, pero sí una persona con actitudes.

2. Conoce tus limitaciones. Es importante estar claro de tus fortalezas y debilidades personales.

Conocer tus límites viene de adentro y se basa en la buena experiencia y en ser honesto contigo mismo. Existen algunas cosas que me han ayudado a tener una mejor visión de mis habilidades:

 

-Construir una sólida base de experiencias sobre el tiempo.

-Dedicarle tiempo aprendiendo habilidades nuevas dentro y fuera de mi área de especialidad.

-Siempre hacer la tarea y planificar con cuidado.

 

-Darme opciones y siempre, siempre tener un plan B.

-Agregar más responsabilidades y obligaciones poco a poco.

-Practicar y practicar para estar bien familiarizado antes de progresar.

 

Es saludable salir de nuestra zona de seguridad. El tiempo que dedicas aprendiendo habilidades nuevas te ayudará cuando enfrentas retos más grandes en el futuro. Rápidamente, miedo e incertidumbre se reemplazan por confianza y la habilidad para formular mejores estrategias.

Con el tiempo, esta práctica aumenta tus experiencias y te permite adaptarte al sentido que más se ajusta a la situación.

3. Saber qué hago primero. Es esencial no perder el camino y enfocar tus energías en lo que es importante para lograr las metas y aprender a ignorar lo demás. Estamos rodeados de muchas distracciones. La Internet es una gran herramienta, pero a la misma vez es un enorme vicio que roba valioso tiempo. Estamos más pendientes del “chat”, que cumplir con las tareas que tenemos por delante.

 

Haz limpieza en tu casa y bota las cosas que no necesitas y haz lo mismo con tu vida. Verás cómo todo se vuelve mucho más manejable. La idea es hacer menos para lograr más. Lo difícil es determinar que queremos lograr y luego identificar esas cosas que necesitamos hacer para poder cumplir esas metas. En toda tarea, sólo el 20% de las actividades que rodean la tarea son realmente importantes, el otro 80% son trivialidades que se pueden ignorar.

4. Ser disciplinado. La disciplina es el puente entre las metas y los logros. Cuando sabes lo que quieres e identificas el 20 % de las cosas importantes que tienes que hacer, lo que queda es hacerlo. Aprendí que la disciplina es más músculo que habilidad. Logras la disciplina ejerciendo ese músculo en vez de atrofiarlo con distracciones y dejar las cosas para más tarde. No importa cuánto tiempo, trabajo y esfuerzo le dedicas a algo si no logras llegar a tu meta.

5. Ser decisivo. Hay que tener más que buenas intenciones para echar para delante. Hay que actuar y hacerlo. Evita no hacer las cosas por temor de no hacerlas perfectas. Sé audaz y crea el hábito de actuar. Hacer cosas continuamente rinde resultados positivos. Ser decisivo no significa ser terco, arrogante o apurado. Las personas tercas siguen tomando la misma decisión cuando la primera evidencia ofrece mejores soluciones.

Ser decisivo es la manera racional de resolver cualquier problema con rapidez y claridad. Sin una decisión clara no hay acciones y resultados. En tu cerebro está la computadora más poderosa, pero sin una decisión se queda apagada. Ser decisivo es una habilidad que nunca terminas de desarrollar. Es una sensación similar a la confianza y el poder de estar seguro de ti mismo.


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361311
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América