El gigante empresarial Samsung, responsable del 20% de las exportaciones de Corea del Sur, cumple este sábado 70 años en plena crisis a raíz de un caso de sobornos generalizados y diversas irregularidades.
La compañía está sometida a investigación desde que el ex asesor judicial de Samsung, Kim Yong-chul, denunciara a finales del pasado año al conglomerado, un escándalo que pone de relieve la interconexión entre el poder económico y político en Corea del Sur.
Kim confesó que, durante su paso por Samsung, sobornó a políticos, fiscales y funcionarios con el fin de facilitar la transición de poder de las manos del actual presidente, Lee Kun-hee, a las de su hijo, Lee Jae-yong.
Al parecer Lee hijo empleó dinero de su padre para comprar a un precio muy inferior al real bonos convertibles de Samsung Everland, una filial de la compañía, lo que le permitió lograr una gran cuota de poder dentro de la primera empresa de Corea del Sur.
Además Samsung creó un fondo de 200.000 millones de wones (unos 210 millones de dólares) mediante argucias contables para sobornar a diversos altos cargos y engrasar el proceso hereditario de los Lee.