La experiencia fue lo que salvó algunas floristerías y otros negocios de la Ciudad, que preveían que el pasado 14 de febrero, Día de San Valentín, y domingo de Carnaval sería prácticamente “nulo”, efectivamente, el movimiento económico que se genera por la venta de arreglos florales, chocolates, globos y cenas románticas no se dio.
El declive económico del San Valentín era previsto. Ante esto, los restaurantes y floristerías realizaron la Semana del Amor y la Amistad, en la que quedaría insertó el San Valentín. No obstante, el esfuerzo, si bien ayudó a que la merma fuese menor, el final siguió siendo duro.
Para esa fecha, la gente al estar libre prefirió salir al interior o irse a las playas, por lo que no invirtieron en la compra de flores, chocolates o globos para ese día, dijo Velkys Suárez de Dávila (de la Floristería Emmanuel) y afirmó que por “idiosincrasia” muchos panameños dejan el regalo del Amor y la Amistad para último. Se les vino el tiempo encima y la fiesta urgente era el Carnaval.
Para Víctor Bogantes, de la Floristería Búccaro, la ganancia de las floristerías ese día dependía del “target” al que los negocios iban dirigidos.
“Nosotros vamos más al mercado corporativo, nos compran más las oficinas, la gente ve los arreglos en la semana y se acuerda del San Valentín, pero como esos días fueron libres el movimiento fue nulo”, expresó Gogantes.
Del lado de los distribuidores, Edilma de Burgos, de Maijestique, compartió que los negocios dedicados a arreglos y demás tuvieron la previsión de comprar artículos que no se identificaran como de San Valentín, sino que expresaran mensajes de amor y amistad, así podían usarlos en el resto del año, más de ahí era arriesgarse, cerró.