Con la compra del Banco Internacional do Funchal (Banif), el Santander ganó terreno en el mercado financiero portugués, donde ya es la cuarta mayor entidad del país y en el que los bancos españoles están cada vez más presentes.
El grupo liderado por Ana Patricia Botín cerró el pasado día 20 la compra del Banif por 150 millones de euros (más de 170 millones dólares), en una operación que implica además la liquidación del banco con un coste para las arcas públicas lusas estimado en cerca de 3,000 millones de euros (más de $3,200 millones).
De estos, cerca de 2,000 millones (más de $2,200 millones) serán pagados por el Estado al Santander en concepto de garantías y para cubrir "contingencias futuras", de acuerdo con el texto de la resolución.
La entidad española adquiere así los activos del banco y su negocio, más de 150 sucursales que se suman a las cerca de 530 oficinas que tenía ya en suelo luso bajo la marca Santander Totta.