El Grupo Santander aseguró ayer que, con la compra del Sovereign -la única que hará por ahora en EEUU-, está "jugando en la parte más segura de la industria" financiera del país, aunque admitió que tendrá que provisionar cerca de $2.000 millones.
En una conferencia con analistas, el director financiero del grupo, José Antonio Álvarez, insistió en que Sovereign no tiene exposición a activos subprime y que su cartera crediticia está "básicamente limpia", por lo que afirmó que "estamos bastante cómodos con el riesgo que estamos tomando en Sovereign".
"Otra cosa son las sorpresas futuras pero creemos que no las habrá porque conocemos el banco", aseguró Álvarez, quien reiteró que Santander se posiciona con la adquisición del 75% que no controlaba de Sovereign en un "área segura cuyos criterios crediticios son bastante conservadores".
El director financiero también dijo que "no tiene sentido hablar de más adquisiciones por ahora" en EE.UU., ya que, aunque se trata de un mercado atractivo, consideró que harán falta dos o tres años para preparar la nueva plataforma.
El Grupo Santander, que confirmó el objetivo de que Sovereign sea rentable para los accionistas al tercer año de su adquisición, como en todas las compras anteriores, anunció el plan de recorte de costes del banco estadounidense.