El presidente francés, Nicolas Sarkozy, presentó un plan de 166 medidas para reformar el funcionamiento de la administración que pretende ahorrar 7.000 millones de euros en los próximos tres años, sobre todo mediante la reducción del número de funcionarios.
La principal medida de este dispositivo que se aplicará entre 2009 y 2011, del que se espera la mitad del ahorro programado, es la no sustitución de uno de cada dos funcionarios que se jubilen en esos años, lo que representará en total 105.000 empleos suprimidos.
El resto vendrá de la revisión de las políticas de intervención, en particular de vivienda, empleo y ayuda a las empresas, así como una simplificación de las estructuras de la Administración central.
Con este paquete de medidas, presentadas con motivo del segundo Consejo de Modernización de las Políticas Públicas, Sarkozy se mostró convencido de que "el equilibrio de nuestras finanzas (públicas) en 2012 está a nuestro alcance sin cuestionar la calidad y la eficacia de nuestras políticas públicas". Una alusión al "déficit cero" en 2012, un compromiso del mismo Sarkozy ante sus socios europeos, que de hecho le pedían que cumpliera ese objetivo.