El canciller alemán, Gerhard Schröeder, mantiene que la economía de este país crecerá este año entre un 2,6 y un 2,8%, a pesar de que los principales institutos de estudios económicos y bancos han revisado a la baja sus previsiones y no esperan una expansión mayor al 2,1%.
"No veo por qué deba entrar en la carrera de la reducción de las cifras de crecimiento. Las constantes revisiones a la baja en un 0,1 o un 0,2% no hacen más que confundir a las personas y no ayudan a respaldar las fuerzas de crecimiento que objetivamente existen", afirma Schröeder en una entrevista que publicará "Der Tagesspiegel" en su edición de hoy.
El canciller recuerda que la media de crecimiento económico en la década de los noventa fue de un 1,4% y "todos nos alegramos" y que el año pasado alcanzó un tres por ciento.
"Este año seguimos teniendo un crecimiento robusto y no me alejo de nuestras previsiones porque no veo motivos para ello y además no quiero respaldar a los pesimistas", sostiene.
Pese a que, en cualquier caso, la expansión económica será menor que en el 2000, el canciller insiste en la necesidad de seguir adelante con la consolidación presupuestaria, no sólo por el bien económico de Alemania sino porque se trata de una cuestión que "desde hace tiempo se ha internacionalizado".
"La política de consolidación está acordada dentro de la Unión Europea y Alemania entraría en aguas turbulentas si se alejara de esta línea. No lo puede hacer porque es la principal potencia económica de Europa, y debe predicar con el ejemplo si quiere que se mantenga una línea que ha impulsado a Europa", añade Schröeder.
En la entrevista, Schröeder hace también un balance favorable de la evolución del mercado laboral y señala que mientras en el último año del gobierno de Helmut Kohl el paro afectó a un promedio de 4,8 millones de personas, ahora hay en torno a 3,8 millones de desempleados.
"Tenemos esperanzas fundadas de que lograremos reducir el paro hasta 3,5 millones al final de la legislatura, tal y como lo hemos dicho siempre", dice el canciller.
Con vistas a las elecciones generales del próximo año, el canciller evita comprometerse definitivamente diciendo si desea mantener la coalición con su actual socio pero hace un balance positivo de su trabajo con Los verdes.
"Creo que sin el escenario actual el proceso de modernización en Alemania no hubiera evolucionado como lo ha hecho. No hablaría de una misión histórica, eso contradiría mi visión de la política, pero es una coalición que funciona y que ha tenido éxito", explica.