FRENTE AL FUTURO del diálogo por las reformas a la Caja de Seguro Social, CSS existen dos caminos: el status quo o una reforma consensuada. Al menos así lo dibujó ayer Guillermo Chapman en la reunión mensual del Grupo Empresarial INDESA.
Destacó que en los 62 días que han transcurrido se han logrado acuerdos, pero todavía quedan pendientes los artículos referentes a las finanzas, el programa IVM (medidas paramétricas) y el programa de salud, por lo que en 30 días "será difícil cubrir todos los temas".
Esto si se toma en cuenta las propuestas que sobre esos temas han presentado los participantes.
Predijo, por ejemplo, que FRENADESSO está buscando el mejor momento para salir del diálogo.
El empresario destacó que el Gobierno pueda que tenga mayoría si logra dividir a FRENADESSO haciendo acuerdos al margen (con médicos o maestros). No obstante, aún así se tendrá una fuerte oposición del frente que se volvería en un impasse.
Viendo desde ese punto de vista enunció dos escenarios: el primero de ellos, el status quo, que sería regresar al régimen de seguridad social anterior a la Ley 17 o con la opción de FRENADESSO, que a finales "lo mismo", un sistema que no se puede financiar.
A este escenario Chapman le da un 25% de probabilidad. El segundo escenario es llegar a una reforma consensuada, que tenga un componente de gradualidad que suavice un poco y que implicará que el sistema se equilibre dentro de siete años y que se mantenga en vez de 30 años como se pretendía, sólo dure 15 ó 20 años.
A este escenario le otorgó un 75% de posibilidades. Destacó que de darse un status quo se tendría un Gobierno a la deriva por los próximos cuatro años. Una situación que FRENADESSO aprovecharía electoralmente para el 2009.
Con el status quo en el 2010 se daría un déficit en el IVM de $260 millones, lo que implicaría a casi doblar el ITBM de 5% a 10% y aumentar otros impuestos, es decir, hacer reformas fiscales cada año; lo que al final afectaría la calificación de riesgo del país.
Chapman señaló que no existe mayor interés por la propuesta del Consejo Nacional de la Empresa Privada, (CONEP), por el hecho de que la privatización sería un completo fracaso, tomando en cuenta que la población panameña es la segunda en la región que más se opone al tema, según lo demuestra la encuesta Latinobarómetro de Chile.