Las dificultades de los inmigrantes para acceder a una vivienda en España han disparado el negocio de los pisos realquilados, donde se hacinan entre 10 y 15 personas en 60 u 80 metros cuadrados, denunciaron a EFE diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
En estas viviendas, cada persona paga entre 100 y 120 euros (122 y 146.4 dólares) por disponer de una cama o un sofá, e incluso se alquilan colchones por ocho horas, en los que duermen tres personas cada día por turnos, en un fenómeno que conocido como "camas calientes".