Tras años de aumentos espectaculares, las familias de los inmigrantes recibirán este año prácticamente lo mismo que el año pasado, al tiempo que un número récord de mexicanos considera la posibilidad de volverse a su país.
Según los autores de la investigación, la aprobación de normas que dificultan a los inmigrantes el acceso a servicios públicos y en algunos casos hasta a alquilar viviendas ha aumentado su inseguridad.
Eso les ha hecho guardar más dinero y no enviárselo a su familia, ante la perspectiva de que podrían verse forzados a mudarse a otro estado o volver a México, según Sergio Bendixen, quien dirigió el estudio.
El análisis, encargado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID, calcula que este año el volumen de remesas a México alcanzará los 23.400 millones de dólares, frente a los 23.100 millones registrados el año pasado.
La cifra de envíos no bajará, sólo gracias a la entrada de nuevos inmigrantes a Estados Unidos.
No obstante, el porcentaje de mexicanos que envían dinero a sus familias ha caído de 71% el año pasado a 64% este año.
Ese cambio es más radical en estados "nuevos", que están lejos de las zonas tradicionales de inmigración mexicana, como las regiones fronterizas o Nueva York y Nueva Jersey.
En esos nuevos estados el número de mexicanos que mandan dinero a sus países de origen ha bajado de un 80% a un 56% en un año.
Según Bendixen, el cambio se debe a la ola de rechazo en esos lugares a la llegada de inmigrantes.
"El sentimiento anti-inmigrante, algo que es muy triste y feo, es responsable del estancamiento de las remesas hacia México", señaló Bendixen en un encuentro con la prensa en la sede del BID.
En estados como Georgia, Pensilvania o Carolina del Norte, donde anteriormente la población mexicana era baja y se ha elevado recientemente, proliferan las acciones legales para hacer la vida más difícil para los inmigrantes.
"En estos lugares, la comunidad mexicana no está bien organizada, no tienen representantes políticos, así que los mexicanos se sienten desprotegidos", explicó Bendixen, quien dirigió el estudio.
El clima anti-inmigrante en los "nuevos" estados hace además que un 51% de los mexicanos encuestados por el BID dijeran que consideraban la posibilidad de volverse a su país, frente al 34% en los "estados tradicionales".
En Georgia, Pensilvania o Carolina del Norte, donde anteriormente la población mexicana era baja y se ha elevado recientemente, proliferan las acciones legales para hacer la vida más difícil para los inmigrantes.