El Gobierno mexicano reconoció ayer que el pasado año la toma clandestina de los ductos de la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se incrementó en un 61%, aunque el robo de hidrocarburos disminuyó de los 3 millones a 1,700,000 barriles.
Durante una comparecencia ante el Congreso mexicano el director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel, señaló el 69 por ciento de las tomas clandestinas se concentraron en sólo seis entidades federativas: Veracruz, Sinaloa, Estado de México, Tamaulipas, Nuevo León y Puebla.