Se dice que, en materia de negocios, los colombianos están "a la que cae". Por eso, su tradicional empuje los llevó a invertir en Ecuador cuando el pequeño vecino dio el salto de nación básicamente agrícola a exportador de petróleo. Este "boom" registrado a inicios de la década del 70 transformó la dinámica de la economía del Ecuador, cuyos habitantes pasaron a tener mayor poder adquisitivo y a experimentar un acelerado proceso de urbanización.
Un dato significativo: es esa época Quito inauguró su primer centro comercial (CCI), su primer supermercado al estilo de las grandes urbes occidentales (La Favorita, hoy Supermaxi) y la industria automotriz comenzó a dar sus primeros pasos con el venerable Andino.
Desde 1972, las firmas colombianas inauguraron su primera gran oleada de inversiones para captar ese dinero fresco que dejaba el petróleo, lo que provocó la algarabía de los comerciantes... y el recelo de algunos políticos nacionalistas, que miraban con desconfianza las intenciones del vecino. Incluso se dio el caso de que Abdón Calderón Muñoz, influyente político y candidato a la Presidencia, llegó a calificar esas inversiones como "imperialismo colombiano".
Una segunda oleada de inversiones ocurrió en los inicios de los 80, cuando Ecuador (y América Latina en general) sufría los coletazos del despilfarro y el peso de la deuda externa. No obstante, en Colombia se registró un auge cafetero que otorgó a las empresas excedentes para la inversión. Parte de ese capital se instaló en Ecuador, considerado a esas alturas como mercado natural, lo que se ratificó en el período 1992-1997, cuando el capital colombiano prefirió refugiarse aquí debido al recrudecimiento de la guerra interna y las actividades paramilitares.
En 1992 de acordó con esquema de libre comercio entre Ecuador y Colombia, lo que abrió una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
El intercambio de bienes entre Ecuador y Colombia se ha multiplicado por 8.6 desde que se existe la vía libre al comercio. Si antes de la apertura el flujo binacional fue de 126 millones de dólares, al fin de 1991, a diciembre del año anterior el comercio de ida y vuelta fue 1,092 millones y, en los primeros siete meses del 2002, 700.4 millones.
La Balanza Comercial no ha mantenido buenos resultados para Ecuador desde la década de los 90. En el 2001 el saldo fue negativo fue de 472 millones de dólares.
De acuerdo con la Corporación de Promoción para las Exportaciones e Inversiones (Corpei), el incremento de las importaciones obedece al crecimiento de la industrialización colombiana con valor agregado, que tiene reconocimiento por su calidad y competitividad; pese a la crisis social y económica interna que ha provocado el conflicto armado.
Es así que Ecuador sigue siendo uno de los principales destinos, no solo para los exportadores, sino también para los inversionistas colombianos.
Marcela Parra representante del Banco de Comercio Exterior de Colombia (Bancoldex) explicó que esta institución financiera, en los tres últimos años, ha entregado créditos por 27 millones de dólares para empresarios colombianos interesados en invertir en Ecuador. Es decir, interesados en promover y colocar sus productos en el mercado ecuatoriano.
El empresario colombiano José Bernardo Restrepo, propietario de la Forroteca, en Quito, es un convencido de que el desarrollo de la competitividad ecuatoriana está en el cambio de mentalidad. Destaca la puntualidad y al trabajo en equipo como las virtudes que debe cultivar la industria.
La necesidad de alianzas estratégicas empresariales e industriales binacionales también se destaca como estrategia frente al mercado mundial.
Se intensifica libre comercio entre Ecuador y Colombia
Este "boom" registrado a inicios de la década del 70 transformó la dinámica de la economía ecuatoriana.