Tal como se había pronosticado, la economía de Panamá resultó poco afectada por la crisis financiera mundial que emergió a partir de 2008. Esta positiva circunstancia fue el resultado de la tradicional estabilidad económica del país, aunado a una favorable consolidación macro fiscal, la diversificación de la economía y la solidez de su Centro Bancario Internacional.
Se presenta ahora para el país un alentador panorama que ofrece oportunidades de crecimiento y desarrollo humano para reducir la pobreza, en un contexto de instituciones sólidas que garanticen la libertad económica, estimulen la responsabilidad social y protejan el medio ambiente.
Sin embargo, para continuar disminuyendo la pobreza resulta necesario intensificar los programas de capacitación, brindando oportunidades a los que menos tienen. Adicionalmente, deben instrumentarse estrategias para estimular el crecimiento, junto con inversiones básicas en infraestructura y programas de mejoramiento y ayuda social.
Es decir, se requiere una combinación de estrategias, políticas públicas, acciones y programas que contribuyan a que cada ciudadano goce de un mejoramiento económico y un desarrollo humano sostenido. En el caso de Panamá, el crecimiento tendría que estimularse a través de inversiones y exportaciones, dado que el gasto público debe ser controlado a efectos de mantener a raya el déficit fiscal y lograr así continuidad en la solidez macroeconómica del país.
Por ello, se requiere continuar con la facilitación de servicios, infraestructura, institucionalidad, información, tecnología y crédito para sectores exportadores para mejorar la productividad, fortaleciendo una economía de mercado, y la formación y encadenamiento de conglomerados o “clusters” mediante la aplicación de nuevas tecnologías.
En cuanto al desarrollo humano, se plantea la necesidad de que la población menor de 20 años se le brinde capacitación de alta calidad para crear igualdad de oportunidades. A los adultos activos debe brindársele por su parte capacitación laboral y empleos, apoyarse a la pequeña empresa, y desarrollar una cultural de seguridad social. También es de suma importancia la creación de programas especiales de apoyo a la mujer y a las comunidades indígenas. Con estos programas se logrará mejorar aún más el desarrollo y se contribuirá al crecimiento económico del país y a una mayor igualdad e integración social.
Para que continúe el proceso de reducción de la pobreza de los últimos años, se necesita enfocar los recursos en áreas críticas, y crear consensos fundamentales para mejorar servicios básicos como el de salud y educación por ejemplo.
Las perspectivas de la economía local para el 2010 y el 2011 son optimistas y dependerán principalmente más de factores internos que de factores externos, ya que las economías desarrolladas están aún en proceso de recuperación. Los factores que dinamizarán la economía por ende serán la expansión del Canal, el programa de inversión pública y la afluencia de inmigrantes lo cual estimulará el consumo local.
Por otra parte, entre los retos más importantes figura reducir la razón deuda/PIB y mantener la disciplina fiscal, lo cual exige ejecutar programas de infraestructura de acuerdo al plan de inversiones del Gobierno sin desequilibrar las finanzas públicas. Finalmente, dichas inversiones y el gasto público en general deben darse dentro de la más estricta transparencia con apego al espíritu de la ley de compras, que establece la necesidad de asegurar una amplia participación de oferentes.
Se necesita por ende potenciar los sectores más dinámicos de la economía estimulando la competitividad y confiriendo a la producción nacional una ventaja sostenible basada en las ventajas competitivas del país. El conglomerado de tránsito y logística encierra las mejores oportunidades, que se complementan con finanzas, turismo, construcción, agroexportación de bienes no tradicionales, pesca, industria y minería como fuentes de crecimiento y exportación.