Economía

Sector Bancario de Panamá: Evolución y retos

Este artículo analiza las principales características de la evolución y desafíos de corto y largo plazo del Centro Bancario Internacional (CBI) de Panamá. Desde su creación a...


Competitividad)

Este artículo analiza las principales características de la evolución y desafíos de corto y largo plazo del Centro Bancario Internacional (CBI) de Panamá. Desde su creación a inicios de la década de los 70, mediante el Decreto de Gabinete N.° 238 que reformó el Régimen Bancario, el CBI ha venido en franco crecimiento, al punto que hoy por hoy genera sustanciales aportes al empleo y al producto interno bruto (PIB) de Panamá, además de facilitar un crédito abundante con base en riesgos y variado.

Más aún, los activos del CBI han venido aumentando de forma sostenida. En tal sentido, en 2010 este registraba un saldo de $72 mil millones y en el 2014 (septiembre) alcanzaban un monto de $105 mil millones (lo que representó un crecimiento de 45%), saldo total que representa poco más o menos 2.5 veces el PIB de Panamá.

 

Hoy por hoy, la actividad presenta indicadores financieros sólidos. Por ejemplo, el CBI registra una adecuación de Capital de 14.8, muy por encima de los estándares (benchmarks internacionales), liquidez de 60% cuando el requisito legal es de 30%, igual ocurre con las provisiones de préstamos vencidos que alcanzan casi 90%, también por arriba de los estándares, y los préstamos vencidos respecto al total es apenas de 0.64%. Estos indicadores reflejan una buena liquidez, lo que implica un buen acceso a crédito.

A su vez, el 85% de los activos están bajo las operaciones de los llamados bancos de licencia general, es decir aquellos facultados para operar en el mercado interno y externo; por otra parte, con base en dichos activos, el 40% de las operaciones de crédito son externas, y el otro 60% es local, lo que refleja una adecuada diversificación de las fuentes y aplicación de las operaciones de financiamiento y crédito.

Uno de los elementos que más ha propulsado al sector ha sido una efectiva regulación y supervisión, la que se basa en el cumplimiento de las respectivas normas, pero también en un continuo análisis del riesgo que deriva de los portafolios de los bancos.

 

Dicha supervisión, por ende, está basada en un enfoque dinámico, es decir, vela por el cumplimiento de las normas y del riesgo que deriva de la solidez del gobierno corporativo de los bancos, la diversificación de sus negocios y sus carteras y, por supuesto, su desempeño financiero.

Últimamente se han incorporado también normativas de carácter anticíclico, para que los bancos resulten lo menos afectados por posibles variaciones en la tasa de crecimiento de la economía mundial, regional y nacional.

Sin embargo, resulta necesario reconocer que ha habido cambios en el entorno del CBI que obligan a este a actualizarse en la aplicación de ciertas regulaciones como las Normas Basilea II y III. Igualmente, los bancos deben estar preparados ante la posibilidad de que se den aumentos en la tasas de intereses, sobre todo a nivel de los Estados Unidos, lo cual será de forma gradual y puede conllevar impactos paulatinos sobre el costo de sus operaciones de fondeo.

 

Todas estas previsiones suponen establecer mayores colchones y reservas, lo cual constituye en la práctica un importante reto, ya que los bancos deben reservar una mayor porción de sus activos, lo cual por supuesto afectaría potencialmente los márgenes de utilidad de dichas entidades financieras.

Pero, quizá como conclusión fundamental, los mayores retos del CBI derivan de la necesidad de establecer mecanismo de intercambio de información bancaria y tributaria, así como la aplicación de prácticas para prevenir el blanqueo de capitales y las actividades de terrorismo. Definitiva, el futuro del sector bancario resulta alentador.


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962017
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América