El mayor reto para que Panamá cuente con un mercado de valores competitivo supone el cambio de una mentalidad del cómo hemos hecho las cosas al cómo deberíamos hacerlas para generar estos importantes acontecimientos y así lograr incluir a la mayor cantidad de personas de a pie, a inversionistas a partir de 1,000 dólares y a la mayor cantidad de empresas que buscan financiación para expandir sus negocios, manifestó Santiago Fernández Castro, presidente y CEO de SFC Investment.
La oportunidad de cambiar esta forma de pensar es un deber “de todos los que queremos desarrollar un país de clase media, donde no solo haya pleno empleo, sino además, con oportunidades y crecimiento económico personal, para que la gente sienta que cada año tiene más patrimonio que el anterior”, para que las instituciones se adapten a esos nuevos tiempos que suponen grandes cambios de paradigmas y para que “logremos aprovechar el momento histórico que vive Panamá en beneficio de todos a través de la inclusión”, añadió.
Considera que el país está viviendo una inmejorable oportunidad de lograr atraer capitales para ser ahora invertidos en títulos valores, en empresas panameñas o extranjeras de la región que vengan a buscar financiación por la vía de deuda (bonos) o capital (acciones), y con ello atraer a una cantidad importante de los locales del país de la empresa emisora, para que abran cuentas en Panamá con bancos y luego con casas de valores, quienes serían los primeros en invertir en ellas.
Resaltó que “existen voces que hablan de que desde Miami se estaría trabajando en desarrollar una plataforma continental para la región, a través del Miami Stock Exchange y que si no aprovechamos toda la ventaja que hemos logrado para diferenciarnos en muchas áreas de ellos, podrían tomarnos por sorpresa y una gran parte de la ventana de oportunidad que representan los Panamanian Deposits Receipts se esfumaría”.
Para Fernández Castro el cambio también supone que “todos hablemos no de cuánto se está endeudando el Estado, sino de dónde lo está invirtiendo, cuánto vale esa deuda y cuánto estoy como ciudadano recibiendo por financiar al Estado”.