Muchos se imaginaron que el segundo puente sobre el canal iba a resultar una ostentosa obra de ingeniería, con una inversión de por lo menos 300 millones de dólares.
Sin embargo, ante el agobiante incremento del tránsito vehicular en el puente de las Américas, el gobierno tomó la decisión de acelerar el proyecto vial, acortando el tiempo de construcción y rebajando al mínimo el monto de la inversión, eligiendo uno de los tramos más estrechos del canal.
El principal motivo de construir el puente es desahogar el estresante tráfico que en las horas punta de la mañana ( 5 a 8 a.m.) y de la tarde ( 5 a 7 p.m.) se convierte en un suplicio el paso por el puente de las Américas.
Los trabajadores que residen en Chorrera y Arraiján se levantan de madrugada para tomar el bus, porque sino lo hacen llegan retrasados a sus centros de empleo, con los nervios en punta, y, por añadidura, la producción pierde valiosas horas - hombre.
Aunque faltan establecer algunos puntos de referencia para fijar la licitación de la obra, el Ministerio de Obras Públicas, como agente rector en esta clase de proyectos, parece haber establecido algunos puntos, que aunque no son definitivos, le dan cierto grado de avance a la nueva opción.
El ministro de esta cartera, Moisés Castillo, indicó que el puente costará alrededor de 60 millones de dólares, mientras que sólo en vías de acceso se invertirá unos 35 millones de dólares para hacer un total de 95 millones, que serán financiados por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
Afortunadamente se ha descartado la posibilidad de cobrarle peaje a los usuarios, lo que recarga la inversión sobre los hombros de la ACP, entidad que, según se asegura, incluirá dichos costos en los gastos del ensanche del Corte Culebra.
Que la ACP asume los costos, quiere decir que los usuarios del Canal son los que, al final, pagarán la obra, aunque se desconoce hasta el momento cuál será el esquema de pago, dijo Castillo.
En este sentido,