Economía

¿Seguridad a costa de quién?


Cuando el pasado 2 de noviembre los resultados mostraban que George Bush era el presidente reelecto de Estados Unidos, me preguntaba si realmente representaba lo que ese pueblo creía que necesitaba o sólo la continuidad de muchos de los nuevos problemas sociales y económicos existentes en el mundo.
La cierto es que las respuestas a mis interrogantes se fueron aclarando a sólo horas de confirmarse la victoria que obtuvo ante su mayor contrincante en la batalla política, el demócrata, John Kerry.
No había madurado la tarde del miércoles 3 de noviembre cuando los precios del petróleo comenzaban a dispararse por encima de los 50 dólares porque se disipaban la idea de la culminación del conflicto armado en Irak y el peligro a nuevos atentados terroristas se hacía más fuerte.
El dólar que por mucho tiempo reinó en el mercado de las monedas, una vez más se desplomaba ante el euro, que goza de la estabilidad de la zona europea.
Y así muchos fueron los renglones en los mercados que comenzaban a perder puntos por la reelección del presidente George Bush. Sin embargo, todo parecía ser la crónica de una muerte anunciada.
Durante meses, el tema central de Bush fue combatir el terrorismo y se aprovechó en su campaña del temor colectivo de la población de ese país, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, me pregunto si él ofrece más seguridad o sólo agudiza la posibilidad a un nuevo ataque terrorista contra un país que por muchos años se sintió más seguro que los del resto del mundo. Las comunidades en conflicto no alejarán de su mente ese pensamiento de distanciamiento hacia Estados Unidos, mientras sus territorios estén ocupados por fuerzas militares norteamericanas, y mucho menos cuando niños inocentes víctimas del mal momento pierdan sus vidas.
Si bien es cierto que el problema en los territorios ocupados es más que complejo, tampoco se puede resolver sin tener en la mano izquierda un verdadero proyecto de reestructuración y una educación que permita un cambio en la forma de pensar de la gente más joven.
Claro que para resolver estos problemas se necesita mucho más. Pero mientras no se piense en esas medidas y sólo se crea que los disparos y las bombas lo resuelven todo, no sólo sufrirá el pueblo norteamericano y aquellos afectados por regímenes totalitarios y luego ocupados por fuerzas extrañas. La situación tiene su impacto en el mundo entero y repercute, sobre todo, en los más vulnerables económicamente.
Mientras la situación de inestabilidad perdure, el petróleo no volverá a estabilizarse y los productos y servicios básicos continuarán encareciéndose; y con ello, la posibilidad de alimentarse adecuadamente.
¿Qué harán las personas más necesitadas que probablemente comen con menos de un dólar diario? ¿Qué comerán si el petróleo lo encareció todo?
¿Qué harán con ese dólar que también poco a poco desde finales de 2002 comenzó a debilitarse frente a las otras monedas?
Me preguntó si tanta seguridad ofrecida durante los últimos meses de campaña política en Estados Unidos nos servirá a todos y especialmente a los países latinoamericanos, que ven cómo la brecha de pobreza se acrecienta con el alza en todos los productos alimenticios y servicios básicos porque el petróleo seguirá subiendo. La pregunta es: ¿Esta aparente seguridad nos alcanzará a todos o sólo nos hará más pobres a los pobres?


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América