Economía

Semana decisiva para Tony Blair


El Primer ministro británico, Tony Blair, tiene desde hoy siete días para decidir si une las elecciones locales del próximo 3 de mayo con las elecciones generales anticipadas, o si retrasa los comicios a causa de la epizootia de fiebre aftosa que afecta a Gran Bretaña.
El viceprimer ministro, John Prescott, confirmó ayer en el canal de televisión de la BBC que Blair se tomaba "ocho días", hasta el próximo dos de abril, para tomar su decisión.
Técnicamente, Tony Blair tiene hasta el jueves cinco de abril a más tardar para disolver el Parlamento si desea convocar una elección general anticipada el próximo tres de mayo, lo que lo obliga a hacer pública su decisión al menos algunos días antes de esa fecha.
Desde hace varias semanas, los medios de comunicación le dan la posibilidad de aprovechar la ola de éxitos sobre la cual parece navegar su gobierno --cuatro años después de su elección en mayo de 1997--, para asegurarse sin riesgo un nuevo mandato en Downing street.
Antes de la crisis de la fiebre aftosa, la mayor parte de los institutos de sondeos le otorgaban a los laboristas una ventaja de entre 15 y 25 puntos sobre los conservadores.
Pero el descubrimiento del primer caso, el pasado 19 de febrero, y su rápida propagación a 573 focos en todo el país, le dieron argumentos para las críticas a sus oponentes.
Más aún porque Tony Blair no supo verdaderamente convencer a la población de su determinación de luchar contra la enfermedad que diezma el ganado británico y hunde a los ganaderos del país, ya muy golpeados por la crisis de la vaca loca, en una profunda desesperanza.
Unos 525.000 cerdos, ovejas y vacas ya fueron sacrificados o van camino a serlo, según el ministerio de Agricultura.
Una serie de contradichos el fin de semana último entre el ministro de Agricultura, Nick Brown, que quiso mostrarse seguro, y los expertos gubernamentales, que anunciaron una epidemia "fuera de control" y más de 4, 000 focos de infección de aquí a junio, enturbió la imagen del gobierno.
Determinado a revertir la situación, el entorno de Tony Blair dejó trascender que el Primer ministro se consagraría la semana próxima casi exclusivamente a la lucha contra la epizootia: "La priorida es ocuparse de la crisis", afirmó John Prescott.
Pero Prescott también subrayó el riesgo que tendría anular las elecciones locales del próximo 3 de mayo, retomando el argumento ya desarrollado por Tony Blair: "Eso daría al resto del mundo una señal peligrosa, la de que el país está devastado", advirtió el viceprimer ministro insistiendo sobre la consecuencias económica desastrosas de una imagen de esas características, por ejemplo para el turismo.
Durante la primera sesión de preguntas al Primer ministro en la Cámara de los Comunes, el miércoles último, Tony Blair ya había prevenido que una postergación de los comicios corría el riesgo de dar "una señal de que el país está en cuarentena y que ha cerrado el negocio".
"Y simplemente me preguntó: ¿Postergar, pero para cuándo? ¿Dentro de un mes, dos, seis? En 1967, la epizootia duró ocho meses", recordó.


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101 años de Panamá América

 
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