El decrecimiento de la producción de los rubros en la industria agropecuaria nacional debido a diferentes factores, ha provocado el descenso acelerado de este sector, lo cual puede palparse de manera muy peculiar en las tierras altas de la provincia de Chiriquí, la cual por sus condiciones agro climáticas, permite el desarrollo óptimo de una gran variedad de productos que han transformado a la región en un elemento importante para el abastecimiento de la población nacional e internacional.
Sin embargo, con el pasar de los años, estas ventajas se han ido perdiendo, en donde es evidente apreciar la reducción contínua de la superficie que se utiliza para la siembra y, por ende, la baja en los rendimientos de esta producción.
La sequía y la mala utilización de los sistemas de riegos y los mecanismos tecnológicos adecuados, se constituyen sólo en una cuarta parte de los problemas que confrontan los agricultores de esta región.
SEQUIA
En los últimos 10 años, casi todos los productos hortícolas no han reflejado incrementos en su producción, ya que los rendimientos actuales demuestran una caída vertiginosa hasta en un 10%, lo que significa que ya no se está produciendo lo indispensable para abastecer siquiera el mercado nacional.
Parte del problema existente se debe a la carencia de agua, que afecta principalmente a los productores de las tierras altas de Bugaba.
Específicamente, los pequeños productores son quienes más se afectan con las condiciones climáticas, al no contar con un sistema de riego para contrarrestar la sequía, la cual se acentúa más en los meses de marzo y abril, donde se registran escasos aguaceros en la zona, los cuales no son copiosos.
Esto trae como consecuencia que la poca cantidad de agua que cae en la región se caliente luego de la aparición del sol, evaporándose el vital líquido.
Según el presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, Serapio Méndez, aproximadamente unos mil 500 productores hortícolas de las comunidades de Cerro Punta y Volcán, en el distrito de Bugaba, sufren los rigores de la sequía, al no contar con un sistema de riego que les permite mejorar los cultivos.
Méndez supone que la experiencia demostrada por los productores ante esa situación ha beneficiado en gran medida al sector, porque han utilizado estrategias al momento de sembrar los rubros, sin embargo, las pérdidas se calculan en un 40%.
Destacó que el productor programa un sistema de siembra para que cuando se registre la sequía los cultivos estén avanzados y de esa manera puedan soportar mejor este periodo, lo que les permite iniciar una nueva siembra cuando comienza la estación lluviosa.
SISTEMA DE RIEGO
Méndez señaló que un 10% de los productores de la región cuentan con los recursos para instalar un sistema de riego adecuado para poder hacerle frente a las actuales condiciones climáticas.
Sostuvo que es muy difícil que los pequeños productores puedan adquirir un sistema de riego, el cual forma parte de la llamada reconversión agropecuaria, explicando que para beneficiarse de la misma el agricultor debe instalar sus equipos y luego hacer la petición a la respectiva entidad bancaria para que el Gobierno le regrese el 50% de la inversión, no obstante, los costos son muy altos, lo que impide que la gran mayoría pueda hacer uso de estos beneficios.
A juicio de Méndez, curiosamente en esta época del año, en la comunidad de Volcán se registran más precipitaciones que en Cerro Punta.
Señaló que entre los rubros más afectados por la sequía se pueden mencionar el apio, el cual es el más susceptible y en dos días que esté expuesto al calor excesivo se le puede quemar el centro, la lechuga, repollo y apio, mientras que la papa, la remolacha y la zanahoria figuran como los productos que tiene más resistencia a ese fenómeno.
PRESTAMOS
Méndez informó que el presente año ha dejado mayores secuelas negativas en los productores, debido a varias razones, entre las que mencionó la compra de todos los insumos por parte del agricultor, debido a que los créditos en ese renglón se han cancelado.
Explicó que las entidades bancarias se abstienen de otorgar préstamos, toda vez que han restringido las ayudas, debido a la condición económica existente que han llevado a las instituciones crediticias a cerciorarse de que existan los recursos para respaldarlos.
"La sequía ha tenido un impacto mucho más negativo en los cultivos si se compara con el año anterior, porque aunado a los efectos negativos que produce, también están los bajos precios que se le ofrecen a los productores y no así a los consumidores", destacó Méndez, quien considera que al pueblo se le cobran precios exorbitantes al momento de adquirir los rubros.
Otro de los aspectos que ha incidido negativamente en los productores es la globalización, factor que ha afectado en el renglón de ventas, por lo que los agricultores han decidido disminuir el volumen de sus siembros hasta que se normalice la situación económica.
Consideró que la gran cantidad de ferias que se realizan en diversas partes del territorio nacional, lejos de incentivar la compra de legumbres y otros productos agrícolas, más bien la disminuye.
La entrada a la globalización ha sido para los productores otro de los problemas comunes, sin embargo, según expertos en estudios de suelos, estos inconvenientes podrían ser superados con un manejo adecuado de los recursos naturales y económicos con que cuenta el productor.
EXPECTATIVAS
Para el representante de los productores las expectativas en la rama agrícola son buenas, toda vez que existe la esperanza de que la crisis que hoy se vive se pueda superar y para ello es necesario la instalación de empresas de servicios, encargadas de lavar y empacar al vacío los productos chiricanos, para poder competir con los productos importados.
La preocupación es permanente, tanto por parte de los productores y de las instituciones del sector a raíz de la disminución elevada que cada vez más se percibe en el decrecimiento en la siembra de casi todos los rubros que se producen.
Para los técnicos del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), esas situaciones son producto de mala utilización y de la negativa por parte de los productores en utilizar mejores sistemas de riesgo que evitarían que la siembra se pierda y que se tengan que recurrir a las importaciones.
Como ejemplo, expusieron el caso de la cebolla, la cual durante el año 1995 registraba una producción de siembra de 369 mil quintales, y actualmente, producto de factores negativos como la falta de competitividad de los productores, las cifras registran que la producción nacional no alcanza a cubrir ni el 20% del consumo del mercado.