Las características que más influyen en los procesos de selección de trabajadores son el sexo, la edad, la situación familiar, la experiencia y la capacidad de comunicación. Las dos últimas cualidades son los factores más importantes, pero cuando aparecen dos personas en las que ambas variables son similares, las tres primeras pasan a ser decisivas y suponen la marginación de la mujer.
Así figura en una encuesta realizada en España por la Fundación Adecco para la Integración Laboral, constituida en 1999 con el objetivo de insertar en el mercado de trabajo a aquellas personas que, por sus características, tienen más dificultad a la hora de encontrar una colocación. Del resultado de la encuesta se desprende que las medidas oficiales que intentan compaginar la vida familiar y profesional de las mujeres resultan insuficientes.
El estudio se basa en el análisis de una muestra realizada a 1,500 personas. Su objetivo era averiguar los criterios de selección que imperan en las empresas españolas, con el fin de conocer hasta qué punto y en qué circunstancias influye el sexo en los procesos de selección y si la discriminación a la hora de elegir al nuevo trabajador marca la gran diferencia registrada entre las tasas de empleo masculina y femenina de España.
La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2003 contemplaba una tasa de actividad masculina del 67.08%, frente al 42,73% alcanzado por las mujeres. La distancia en los índices de paro también era notable. Mientras que de cada 100 varones con edad y ganas de trabajo alguno más de ocho no lo conseguía, en el caso de las mujeres la frustración alcanzó a más de 16.
La metodología seguida en la encuesta consistió en proponer a los entrevistados una serie de casos prácticos en los que los seleccionadores tenían que decidir entre varios perfiles de candidatos para un mismo puesto de trabajo. El proceso se completaba con un cuestionario más tradicional.
Las conclusiones recogen que la experiencia y la capacidad de comunicación son factores determinantes y que el sexo es menos importante, pero sólo a priori. Respecto a la edad, en igualdad de condiciones, de experiencia y capacidad de comunicación, la elección recae en el cien por cien de los casos en los jóvenes, y dentro de este colectivo se prefiere a los hombres antes que a las mujeres. Esto pone de relieve que la edad fértil en la mujer es un factor que juega en su contra, ya que si los aspirantes son considerados mayores, el sexo es indiferente.
En cuanto al estado familiar, los hombres jóvenes casados y con hijos son los preferidos en el 93% de los casos. A la hora de buscar entre aspirantes mayores, las diferencias por sexo se acortan. Así, el 55% escoge a un varón y el 45% a una mujer. Si la elección recae en una trabajadora, los encargados de personal se inclinan porque si es joven esté soltera y si es mayor, casada y con hijos.