La anglo-holandesa Shell se niega a acatar la orden del Gobierno argentino de suspender la subida aplicada esta semana a los precios de los combustibles en un nuevo capítulo de la tensa relación de la firma con las autoridades, informaron ayer fuentes del sector petrolero.
La compañía hizo incluso una presentación judicial para recurrir la decisión del Gobierno, que acusó a la petrolera de tener una "clara intencionalidad política" a la hora de subir los precios de los combustibles, añadieron los portavoces.
La petrolera confirmó que presentó una acción de amparo ante la Justicia para que se declare nula e "inconstitucional" la resolución oficial que ordena dar marcha atrás con los aumentos.
Tras argumentar un incremento en sus costos, Shell aumentó este lunes entre el 2 y el 3.6% los precios de sus naftas, alza ante la cual el Gobierno fijó ayer la Ley de Abastecimiento para suspender los nuevos valores aplicados por la petrolera.
Pero la compañía se presentó ante la justicia basándose en resoluciones oficiales "que indican que los precios son libres", dijeron las fuentes, que advirtieron sobre las dificultades en el negocio de los combustibles.
Tras el incremento resuelto por Shell, el ministro argentino de Planificación, Julio de Vido, consideró que se trata de "un manejo político que hace la compañía del costo del combustible".