Si finalmente empieza la guerra liderada por Estados Unidos contra Irak, la recuperación de la economía mundial posiblemente dependerá de cuánto dure el conflicto. El inicio del posible ataque contra Iraq, de acuerdo con los economistas, probablemente dará a los mercados financieros un motivo para subir, al terminar con meses de incertidumbre asociada al aumento de la tensión en el Golfo Pérsico.
Pero la actividad económica sólo tendría un impulso sostenido si se puede evitar una campaña militar larga y complicada, y si el alivio del mercado es duradero. La amplitud del impacto económico también dependerá de una serie de variables desconocidas, especialmente si habrá daños en los campos petroleros, una batalla urbana en Bagdad, o se utilizarán las armas prohibidas que presuntamente tiene Iraq.
Una cosa es cierta: la economía mundial empezaría esta guerra desde una posición más floja de lo que muchos preveían, incluso hace sólo unos meses. El director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Koehler, ha pronosticado una expansión mundial de sólo algo más del tres por ciento en este año, menos que el 3.7 por ciento previsto en septiembre del 2002.
Pero una guerra prolongada podría reducir ese pronóstico en un total de hasta dos puntos porcentuales. Laurence Meyer, un ex gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos, piensa que el inicio de la guerra eliminaría la incertidumbre que afecta al gasto del consumidor y la inversión de las empresas.
Pero sin una solución clara de la crisis, las preguntas sin respuesta continuarán pesando sobre la economía. IMPULSO A LA CONFIANZA Meyer, quien ahora forma parte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, considera que el mejor caso sería una rápida victoria, lo que en su opinión impulsaría a la bolsa y la confianza del consumidor, y sumaría medio punto porcentual en el crecimiento económico de Estados Unidos del 2003.
El ex funcionario de la banco central estadounidense otorgó una probabilidad de 40 a 60 por ciento a la posibilidad de que una eventual guerra dure menos de seis semanas. Pero también dio una probabilidad de 30 a 40 por ciento a que la guerra dure hasta tres meses, lo que según Meyer, restaría 1.75 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos en este año.
El peor escenario, con una probabilidad de 5 a 10 por ciento, sería una guerra de hasta seis meses, con combates urbanos, plantas de petróleo incendiadas, un desequilibrio en la región de Oriente Medio y ataques terroristas contra Estados Unidos y Gran Bretaña. Meyer dijo que eso restaría 4.5 puntos porcentuales al crecimiento económico de Estados Unidos.
"La economía crecería más lentamente en el caso de que no haya guerra, y en el caso intermedio, y las economías de Estados Unidos y de todo el mundo caen en recesiones en el peor de los casos", añadió.
Los cálculos más conservadores del costo de la guerra para Estados Unidos, que suponen una victoria veloz como la de la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, son de alrededor de 100,000 millones de dólares, equivalente a un uno por ciento del PIB de Estados Unidos.
La mayoría de los economistas apuesta a una guerra corta, con un rápido triunfo de Estados Unidos. Eso, dicen, eliminará la incertidumbre, hará bajar el precio del petróleo hasta unos 25 dólares el barril desde los niveles previos a la guerra cercanos a 40 dólares, y provocará repuntes de los mercados.
Una guerra breve podría acelerar el crecimiento de Estados Unidos a un ritmo de hasta cinco por ciento para fin de año, y una tasa expansión de la economía mundial de 3 por ciento, según las previsiones de muchos economistas del sector privado. La percepción en la Unión Europea (UE) es que el impacto de cualquier conflicto en Iraq sobre el precio del petróleo será clave para el panorama económico del grupo de 15 naciones. Pedro Solbes, el comisario europeo para Asuntos Económicos, dijo el viernes que según el escenario más probable, de un alza de corto plazo en el precio del crudo, el crecimiento se reduciría entre 0.1 y 0.3 puntos porcentuales. Eso representaría un impacto considerable, dado que también dijo que las señales indicaban que la zona euro no alcanzaría el crecimiento del 1.8 por ciento en el PIB, que la Comisión Europea anticipó en noviembre.