Economía

Siguen incrementándose precios del marisco


Como era previsto, con la llegada de la Cuaresma los precios de los mariscos se han disparado. Con cada día que pasa y se acerca aún más la celebración de la Semana Mayor o Semana Santa, los precios tienden a variar, reflejando u aumento considerable en los productos del mar.
Ejemplo de ello, es el precio de los camarones. Aquéllos que durante los primeros días costaban $3.25 dólares (precio promedio), hoy día alcanzan los $4.00 dólares por libra, lo que representa un aumento de casi $0.75 centésimos, comparado con los precios que tenían en el 2003.
Una encuesta realizada por la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) en el Mercado del Marisco refleja el aumento en la variedad carabalí y en el camarón rojo. Ya que de $3.50 ha aumentado hasta alcanzar los 4 balboas por libra.
En tanto, los langostinos mantienen precios que oscilan entre $5.50 y $6.50 la libra.
La encuesta también indica el precio de los calamares. Los cuales se mantienen su costo entre $1.50 y $2.00 la libra. Según indican algunos vendedores y a pesar de que la producción de camarón es alta en nuestro país, justifican que el aumento en el precio de este producto es el resultado de los precios que establecen los intermediarios, que además de suministrarlo localmente también lo exportan.
Sin embargo, la historia del alza en los crustáceos es diferentes a la de los peces. El pargo rojo, la cojinúa, la corvina, han disminuido su precio en 0.06, 0.02 y 0.15 centésimos respectivamente.
Así lo indica la misma encuesta, la cual indica que el pargo rojo puede adquirirse desde $1.25 hasta $1.50 la libra. En cambio, la corvina blanca tiene como precio menor $1.25 hasta $1.40 por libra.
Ante la situación, la CLICAC recomienda al consumidor mantenerse atento a la hora de hacer una elección del producto en precios y calidad, al igual que en las condiciones sanitarias en el mismo.
Por ello, el consumidor debe estar atento y denunciar además las prácticas inadecuadas en las que incurren algunos expendedores de pescado, ya que la pesa puede contener agua, para alterar el precio del producto. También pueden incurrir en colocar papel mojado en la bandeja de la pesa, para que el pez refleje mayor peso; o también el expendedor puede hacer presión a la balanza con un dedo o con la mano para que ésta marque el peso solicitado por el consumidor.
Verifique que el pescado fresco sea presentado en superficies inclinadas para facilitar la eliminación de agua. Este no debe recibir directamente los rayos del sol, ya que aumenta su descomposición.
Para garantizar la frescura del pez, observe si los ojos del pescado estén brillantes y hundidos. Las agallas deben poseer un olor fuerte y sus laminillas separadas, largas y alineadas. La piel debe ser brillante, lisa y la carne apretada.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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