Unite, el mayor sindicato del Reino Unido, presentó al Gobierno británico un decálogo con las medidas prioritarias que, en su opinión, deberían adoptarse para afrontar la crisis.
La organización, que representa a dos millones de trabajadores de todos los sectores, pide que se congele la recuperación de viviendas por parte de los bancos impagados (al tiempo que se construyen casas asequibles); se incremente la inversión pública para generar demanda y se apoye a la industria.
También propone que se cambie el sistema fiscal para beneficiar a las personas con menos ingresos -algo que el primer ministro, Gordon Brown, ya ha indicado que hará-; se introduzca un impuesto especial sobre ganancias inesperadas para las empresas petroleras y se impulse el pleno empleo.
Unite quiere además que se restauren los derechos plenos de los trabajadores; se invierta en infraestructura; se bajen los tipos de interés para estimular las inversiones y se elabore un nuevo marco regulador para el sector financiero.
Con este decálogo, entregado en vísperas de la presentación en el Parlamento del presupuesto preliminar del Estado (24 de noviembre), el sindicato pretende dar ideas para proteger a los trabajadores "del triple riesgo de despidos, desahucios y aumento de los precios", según el secretario general, Tony Woodley.
Por otra parte, un estudio entre mil trabajadores difundido hoy por la consultora de recursos humanos Badenoch & Clark indica que la crisis económica está incrementando el estrés de los trabajadores en el Reino Unido, ya que ven aumentada la cantidad de trabajo y encima temen por su futuro.