El primer sindicato italiano, CGIL, empezará mañana una campaña de recogida de firmas en la que pretende obtener cinco millones de apoyos con los que expresar su rechazo a la reforma laboral del Gobierno de centroderecha de Silvio Berlusconi.
“No al trabajo como mercancía. Sí a derechos y garantías para todos”, es el documento que CGIL presentará a los ciudadanos para que lo respalden con su firme e invocar la iniciativa popular para un referéndum contra la reforma laboral del Ejecutivo, que considera fomenta el trabajo precario y recorta conquistas de los trabajadores.
El secretario general del sindicato, Sergio Cofferati, ha afirmado que se trata de una iniciativa política “fuerte que da continuidad a las que hemos promovido hasta hoy y que permitirá preparar la movilización del otoño hasta la huelga general”. La ruptura entre el primer sindicato italiano -con más de cinco millones de afiliados- y el Gobierno de Silvio Berlusconi es manifiesta desde hace un año y ha dado lugar a diferentes movilizaciones, culminadas a mediados de abril pasado con una huelga general apoyada por otras centrales.
Para ello se buscará el respaldo del grupo G-8 (donde están ocho provincias de la costa, centro y oriente) cuyos representantes, los prefectos, se reunirán los próximos días en el puerto de Manta.
Para Jorge Zambrano, alcalde de Manta, es claro que existen intereses creados. Sobre una posible revisión al convenio firmado entre los gobiernos de EU y Ecuador para el uso de la Base de Manta en la lucha contra el narcotráfico, los empresarios pedirán una revisión a la posible prolongación de la presencia del Puesto de Avanzada Norteamericano ubicado en el puerto de Manta.
Mientras tanto se discuten los temas colaterales que dejan, por el momento, mal parados a los atuneros, el sector de los armadores pesqueros ha optado por salir a pescar en aguas de los países vecinos.
“Al menos el 70 por ciento de la flota atunera decidió sacar permisos de pesca en Perú y Colombia, allí no hay impedimentos e incluso nos facilitan las cosas” manifestó Raúl Paladines, dueño de una flota.