Economías
- Igual que ocurrió con el TLCAN, que asoció las economías de Estados Unidos, Canadá y México, creando la zona de libre comercio más grande del mundo, el acuerdo bajo estudio es mejor visto por los republicanos que por los demócratas.
- El Congreso se ha mostrado poco inclinado a conceder a Obama la facultad de usar la vía rápida, o “fast track” para la aprobación de estos acuerdos, sometiéndolos a una votación en el Congreso en la que solo se acepta su aprobación o rechazo, sin la posibilidad de hacer modificaciones. En el pasado el Congreso ha aprobado el “fast track” cada vez que se negoció un acuerdo de libre comercio, incluido el TLCAN.
Dos décadas después de perder la batalla para impedir la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los sindicatos estadounidenses están nuevamente en pie de guerra, resistiendo a capa y espada la firma de un nuevo acuerdo de ese tipo con 11 naciones de la Cuenca del Pacífico.
En juego está la incorporación de Estados Unidos a la alianza transpacífico, que reduciría o eliminaría la mayoría de las barreras comerciales entre Estados Unidos y sus socios. El acuerdo está siendo elaborado en negociaciones a puertas cerradas.
Líderes sindicales y otros detractores de la iniciativa dicen que el tratado despejaría el camino para que numerosas empresas se lleven muchos puestos de trabajo a países con sueldos más bajos.
Organizaciones ambientalistas y de derechos humanos también expresan una firme oposición.
Es un tema conocido. Después de todo, el excandidato presidencial Ross Perot advirtió alguna vez que el TLCAN generaría una “estruendosa succión” de trabajos que se irían de Estados Unidos a México.
Por ahora, las consecuencias económicas del TLCAN han sido mixtas, no tan graves como pronosticó Perot ni tan positivas como anticipó el presidente Bill Clinton.
El actual debate sobre el acuerdo de libre comercio con la Cuenca del Pacífico genera fricciones entre muchos correligionarios demócratas y el presidente Barack Obama. Algunos demócratas describen el acuerdo de la Cuenca del Pacífico y otro transatlántico en el que se está trabajando como un “TLCAN con esteroides”.