El presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, (SIP),Alberto Pons, señaló que en el país se hace necesaria una política industrial cuyo objetivo primordial es la competitividad para el próximo quinquenio.
Pons expresó que dentro de la propuesta, los industriales son concientes de que "no nos queda otra alternativa que aprender a vivir en un nuevo entorno económico, al cual se les ha llevado sin la gradualidad que muestra la realidad panameña".
El industrial dijo que la propuesta presentada por el SIP no significa una marcha atrás, por el contrario, se enmarca en lo pactado con la Organización Mundial del Comercio (OMC) y con los organismos internacionales de financiamiento.
De acuerdo con Pons, se requiere de voluntad y disposición tanto del sector privado como del gubernamental para hacer los cambios pertinentes.
Según Alberto Pons, la apertura de la economía panameña desde hace más de 30 años es consistentemente superior al 70%, es decir 15 puntos porcentuales por encima de cualquier otro país de Latinoamérica.
El empresario expresó que la política industrial debe apoyarse en los sectores productivos competitivos existentes, además de tomar en cuenta los sectores y empresas que puedan ser reestructurados y modernizados con el tiempo necesario para su readecuación.
Dentro del plan industrial se considera que se hace necesaria la creación de un fondo que permita la reconversión de aquellos sectores o empresas con posibilidades de alcanzar niveles de competitividad, poniendo énfasis en las empresas donde la reconversión es viable.
Pons señaló que la política industrial ha sido consultada con dos de los tres candidatos a la presidencia (Martín Torrijos y Alberto Vallarino), señalándoles que existe la necesidad de los sectores productivos y el SIP de que se den cambios ya que se han invertido fondos para la creación del plan.
"Algunos sectores han dicho que los aranceles no se pueden subir, que las cosas se quedan como están, los aranceles sí se pueden subir especialmente en algunos rubros en la agroindustria, debido a que estamos hablando que todo irá a cero (0), así que pensar que no se llegaría a cero sería una falacia, sin embargo el cómo llegamos de aquí allá con la mayor cantidad de industrias reconvertidas posibles es lo que está haciendo esta propuesta. Estoy seguro que con la retroalimentación que se logre con el próximo gobierno se podrá lograr".
El impacto de las rebajas arancelarias en el sector industrial ha traído como consecuencia que algunas empresas transnacionales e incluso nacionales han decidido cerrar sus puertas, trasladando sus operaciones donde le salga más barato. Esto no significa que Panamá no tiene la capacidad de tener una operación de otro tipo, de hecho existen muchas industrias que están haciendo inversiones costosas para poder reconvertirse, pero solamente aquellas que cuentan con los fondos pueden hacerlo.
En tanto, la dirigente sindical Julia Suira señaló que la rebaja de aranceles en el sector industrial ha provocado un fuerte golpe en la industria textil, porque poco a poco el sector ha ido desapareciendo. Hay empresas que están solicitando reducción de personal, los empresarios ya habían hecho las advertencias, que si la industria textil no mejoraba en los últimos años se verían en la necesidad de recortar su personal.
La dirigente destacó que los que quedan sin trabajo en la industria textil muy difícilmente pueden ser ubicados en el mercado laboral.
Desde 1996 hasta 1998 en el sector textil se despidieron más de 2,000 trabajadoras. En este grupo económico existían cerca de 6,000 puestos de trabajo y destacó además que hay empresas que se han visto en la necesidad de cerrar por no ser exportadoras. Suira señaló que en el país operaban 99 fábricas de ropa y hoy en día solo quedan 40.
El presidente del SIP manifestó que el comercio exterior de manufacturas de Panamá es altamente deficitario. En 1996 las exportaciones de bienes industrializados totalizaron 218 millones de dólares y las importaciones de esos bienes por 2235 millones en 1995.
Las exportaciones de bienes industrializados tradicionales se calcularon en 67% del total de la manufactura. El 81% de las exportaciones de bienes industrializados se destina a América Latina y Estados Unidos se distribuyeron entre ambos destinos.