El gobierno del presidente George W. Bush "se mantiene firme" en su aspiración de que las reducciones de tributos ya aprobadas y las propuestas se conviertan en permanentes e irreversibles, afirmó ayer el secretario del Tesoro, John Snow.
La Cámara de Representantes, donde al igual que en el Senado los republicanos tienen mayoría, aprobó ayer con 216 votos a favor y 213 en contra un proyecto de presupuesto para el período fiscal 2005 que contiene menos recortes de impuestos que los propuestos por Bush.
La reducción de impuestos ha sido la pieza central de la política económica del gobierno de Bush desde que éste llegó a la Casa Blanca en 2001, cuando el país había acumulado en cuatro años un superávit fiscal de 517,000 millones de dólares.
Desde el primer presupuesto del gobierno de Bush, Estados Unidos retornó al déficit presupuestario que este año ascenderá a casi 500,000 millones de dólares.
El Congreso ha aprobado ya dos rondas de reducciones tributarias que han incluido devoluciones de impuestos ya pagados, pero esos recortes fiscales tienen previsto expirara a lo largo de la próxima década.
"Las fechas de caducidad no son aceptables, queremos recortes permanentes", dijo Snow ante el subcomité de Asignaciones de la Cámara de Representantes.
"La capacidad de las familias y de las empresas para tomar decisiones financieras con confianza determina el futuro de nuestra economía", agregó.
Los demócratas, muchos de los cuales aportaron sus votos cuando el Congreso aprobó las reducciones de impuestos en 2001, 2002 y 2003, critican las medidas porque sostienen que benefician más a los ricos y las empresas que a la clase media y los trabajadores.