Luis Suárez, el único Balón de Oro nacido en España, es el penúltimo personaje ilustre del fútbol que admira a Cesc Fábregas. Es una voz autorizada para hablar de un reggista, de un director de juego.
Cesc no es flor de un día. No se estanca, como la mayoría. Sino que cada semana crece un poco más.