Economía

Sobresaltos de una negociación

La VII ronda, calificada como complicada y difícil dejó buenos resultados en el sector agro.


LAS NEGOCIACIONES comerciales entre Panamá y Estados Unidos pasaron por un momento determinante en la VII ronda que acaba de quedar atrás en la ciudad de Washington, Estados Unidos.
El histórico Willard Intercontinental fue el centro de las negociaciones del tratado con el que se espera dar un giro a la economía panameña.
El grupo de negociadores, compuesto por 24 funcionarios del Ministerio de Comercio y el Ministro de Desarrollo Agropecuario, empezó la faena el pasado lunes 10 de enero, día en el que se calentaron motores para lo que sería una dura batalla con el país más poderoso del mundo.
Antes de la 8:00 a.m. el equipo negociador estaba armado de sus análisis y propuestas para empezar las conversaciones.
No hubo recesos. Las conversaciones se realizaban en diferentes direcciones, pues el equipo de negociadores estaba dividido por áreas específicas. A veces no había tiempo ni para almorzar. Las horas de trabajo se extendían hasta las 4:00 y 5:00 de la madrugada y empezaban a las 7:00 de la mañana al día siguiente.
Incluso cuando estaba por tomarse alguna decisión importante, los representantes del sector privado (70 personas) que participaban en el cuarto adjunto, eran llamados a sus respectivas habitaciones para que dejaran las pantuflas y la pijama y dieran su opinión con respecto al caso.
También estuvo presente un grupo de diputados y miembros de la prensa.
Por parte de la prensa estadounidense, las negociaciones del TLC pasaron sin pena ni gloria. Ningún reportero se apersonó al lugar y sólo un representante de la agencia de noticias EFE reportó por un día lo sucedido.
El proceso se caracterizó por el manejo a los más altos niveles entre el ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer, y el representante comercial de EE.UU. Robert Zoellick.
El sector agropecuario fue el que dominó las rondas, por lo que el jefe negociador estadounidense, Allen Johnson, también participó intensamente en todo el proceso.
Tras finalizar esta ronda, lo que muchos se preguntarán es por qué firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC). Según la política económica de Estado, se necesita promover la inversión extranjera, lo que se traduce en la generación de mayores trabajos y disminución de la pobreza.
Por otro lado, los salarios reales son más altos en las actividades de exportación que en el producto local.
Si Panamá no estuviese negociando un TLC con EE.UU. estaría condenando el acceso preferencial de las exportaciones del país a este mercado de 402 millones, exclusivamente a un programa unilateral como es la Iniciativa de la Cuenca del Caribe.
Panamá tendría que competir con las exportaciones de Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, las cuales tendrían mejores condiciones.
Quienes confían en los beneficios de la apertura comercial esperan que el TLC genere empleos, pero tampoco hay que ignorar que luego de 10 años de liberalización en México, hay duda de los beneficios alcanzados en el TLC con EE.UU. y Canadá.
Uno de los puntos que más se destaca es que desde que NAFTA entró en vigor, el número de personas buscando empleo ha crecido más que el número de empleos que el acuerdo ha generado.
Sin embargo, hacer juicios definitivos en este tema sería mezquino, pues Panamá no ha terminado su negociación, las economías son diferentes y los términos de desgravación alcanzados muestran cierta ventaja.
Según el sector privado, Panamá marcó su agenda. Luego de iniciar negociaciones en el tema agrícola, presentó una propuesta con cuotas, períodos de desgravación y de gracia que se acercarán más a lo que habían pedido los sectores.
La primera reacción de EE.UU. no fue positiva, ya que pensó que la postura panameña era muy ambiciosa, lo que causó preocupación, pues las negociaciones pudieron darse por terminadas.
Sin embargo, después de los rumores de pasillo que vaticinaban un "hasta aquí", EE.UU. comunicó que aceptaba, en su mayoría, el paquete presentado. Ello trajo la calma para el sector privado, que esperó los procesos de desgravación para cada uno de los rubros.
En aquel momento se intensificaron las negociaciones para definir si se cerraba el tratado o no, pero no se logró acuerdo en unos cuantos rubros.
Fuera del paquete quedaron el azúcar, aceite, cerdo, arroz, pollo, papas y cebolla, lo que forzó a una VIII ronda.
Para los negociadores panameños el hecho de que estos rubros estén en este estatus, refleja sensibilidad, por lo que serán negociados de manera especial.
En lo que respecta al sector lechero, después de pasar por un período crítico, los productores e industriales panameños llegaron a un acuerdo interno y luego con el sector privado de EE.UU.
En este punto el Estado panameño se comprometió a respetar lo pactado. Se estableció una cuota de 3,800 toneladas a favor de EE.UU. y 4,300 toneladas para Panamá, con medidas de salvaguardas al sobrepasar la cuota en 10 años y un período de desgravación de 12 años, excluyendo la leche tipo A.
Por otro lado, el sector arrocero mostró posturas divididas entre industriales y productores, lo que indica que la situación no será fácil. Los productores piden exclusión, pero esto estará por verse.
En otros frentes también se estuvo negociando y lo que falta por definir en las reglas origen, normas aduaneras, sector industrial, inversiones y compras gubernamentales, son detalles enfocados en los períodos de desgravación.
No obstante, por estrategia en los procesos de negociación siempre se dejan abiertos varios frentes para tener cartas con las cuales negociar. En realidad no se cerró ninguno de los textos, pero los avances son tales, que en cuestión de dos días se podrían definir.
Para Aníbal Galindo, representante del sector azucarero, negociar con el país más poderoso del mundo no resultó fácil. A su juicio, el grado de consulta fue positivo para sacar ventajas estratégicas.
A pesar que el azúcar quedó por negociar para la próxima ronda, considera que las negociaciones fueron satisfactorias.
La industria azucarera, que representa el 34% de las exportaciones a Estados Unidos, espera lograr mayores cuotas en este mercado.
Galindo precisó que este sector genera directa e indirectamente 82,000 fuentes de trabajo.
Raúl Delvalle, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, puntualizó que en el caso del sector de inversiones, Estados Unidos ha mostrado una postura marcada de participar en supermercados con los respectivos beneficios arancelarios.
Sin embargo, la membresía del grupo que representa se opone a este tipo de inversión.
Considera que ello perjudicaría a toda la cadena de comercio al por menor en Panamá, pues los supermercados en Estados Unidos se caracterizan por vender además de comida, maquillaje, zapatos, ropa, artículos del hogar, muebles y herramientas.
Santiago Torrijos López, de Panamá Maritime, precisó que fue muy ventajoso lograr la exoneración del 50% de la sobretasa por reparar barcos estadounidenses en Panamá.
En tanto, Antonio Miró, representante de la industria papelera, expresó que tendrán que demostrar su auto suficiencia ante Estados Unidos en la próxima ronda.


fecha edicion
old id
182313
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América