El primer ministro chino, Wen Jiabao, reconoció que los efectos de la enorme cantidad de créditos que los bancos chinos han concedido a instancias de su Gobierno y para paliar la crisis internacional pueden ser negativos.
"Sería bueno que nuestro sistema de créditos bancarios fuera más equilibrado, estuviera mejor estructurado y no tuviera una escala tan grande", señaló ayer Wen en una entrevista concedida a la agencia oficial de noticias china Xinhua.
Este año, los bancos chinos concedieron un récord de créditos en el primer semestre del año, valorados en 7,4 billones de yuanes (1,08 billones de dólares, 755.000 millones de euros), una cuantía que equivale a la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) del país asiático en ese periodo.
Desde entonces, la concesión de créditos se ha reducido hasta una cuarta parte entre julio y noviembre, según datos oficiales.
A pesar de los riesgos que entrañan tanto esta medida como el medio billón de dólares destinado en noviembre de 2008 a infraestructuras y servicios sociales para amortiguar los efectos de la crisis en China, Wen se mostró satisfecho con su efectividad.
"Hemos estabilizado el crecimiento económico y el empleo, y mantenido la estabilidad social en el último año, lo que supone un consuelo para mí", aseguró el primer ministro.