Economía

Soplan Brisas de Amador en Mi Ranchito


Un problema de inversionistas agita las aguas apacibles de Amador.
Desde el momento en que la empresa Las Brisas de Amador, S.A recibió la concesión de la isla Perico, se desencadenó una controversia en cuyo centro figura el restaurante "Mi Ranchito".
La vigencia jurídica del contrato de Las Brisas de Amador está sujeta al refrendo por parte de la Contraloría General de la República, por lo que los inversionistas aún no pueden ocupar la Parcela 21, en Amador,ocupada actualmente por "Mi Ranchito".
Harry Alberto Díaz, director legal de la Autoridad Interoceánica (ARI), manifestó que el refrendo no se ha efectuado por la falta de documentación que debe aportar Las Brisas de Amador.
Explicó que hace una semana la empresa mencionada anteriormente cerró sin ninguna justificación jurídica el área de estacionamientos donde operan los restaurantes Mundo Acuático y Mi Ranchito.
"Este hecho motivó a funcionarios de la ARI a inspeccionar el área y de esta manera proceder a la eliminación de las cadenas y candados colocados ilegalmente en el sitio", explicó.
El licenciado reafirmó que, siendo la ARI, una institución encargada de incorporar ordenadamente los bienes revertidos al desarrollo económico del país, no debiera apoyar acciones que vayan en detrimento de intereses de inversionistas ceñidos a leyes y normas.

El restaurante de la controversia inició legítimamente sus operaciones en virtud de la concesión otorgada por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) mediante el contrato No 41 del l4 de septiembre de 1995. Con el tiempo ese contrato fue subrogado. Inicialmente había sido suscrito con el IPAT, luego con el Municipio de Panamá y actualmente es reconocido por la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI).
De acuerdo al Lic. Rogelio Saltarin, actualmente "Mi Ranchito" está al día en los pagos de arrendamiento, ya que "en diciembre del 2002 se hizo el pago de 475 dólares a la ARI".
Asegura que para el 31 de marzo este restaurante debe desalojar el lugar y de esta manera reubicará a sus empleados en otra área de Amador con iguales condiciones para prestar sus servicios.
Saltarin manifestó que los propietarios de Mi Ranchito propusieron un pago adicional a la mensualidad para un arrendamiento con el propósito de permanecer en el lugar, petición que fue rechazada.
Esta empresa considera un abuso la medida adoptada por Las Brisas de Amador entrar a las instalaciones de Mi Ranchito con buses y cercar el perímetro, en donde este restaurante funciona legalmente.

Se trata de una inversión inicial de $15,621,761.00, que durante su etapa intermedia (dentro de dos años) podría superar los 30 millones de dólares.
De acuerdo al licenciado Alexis Sinclair, la empresa Mi Ranchito está violando el contrato firmado el 14 de noviembre del 2002, el cual señala las facultades para iniciar inversiones en la Isla Perico por parte de Las Brisas de Amador.
"Se había pactado que 30 días después a la firma de este contrato ellos debieron desalojar el predio, pero esto no fue así", sostuvo.
Sin embargo, el 9 de enero del presente, la ARI envío un comunicado firmado por el administrador general, Alfredo Arias Grimaldo, en donde declaraba en uno de sus puntos que la Autoridad en sus plenos ejercicios mantenía provisionalmente en arrendamiento parte del área del terreno mencionado, por los que el negocio Mi Ranchito se retiraría del lugar una vez entrara en operación el nuevo restaurante Pencas, propiedad del grupo económico de BIDASA (dueños de Mi Ranchito y alquileres de bicicletas Moses).
Sinclair expresó que esta reubicación debió darse en septiembre del 2001, fecha en que abrió al público el restaurante Pencas.
Enérgicamente manifestó, que José Moses Neblett, aceptó con su firma la nueva concesión, y sin embargo un año y cuatro meses después continúa obstaculizando una inversión de millonaria.
El abogado Sinclair se pregunta si no hay coherencia en el departamento de asesoría legal de la ARI, por lo que acusa al licenciado Harry Díaz de obstaculizar el refrendo.
Actualmente Brisas de Amador ha confrontado obstáculos para la obtención de un contrato de seguro de responsabilidad civil, por lo que tuvieron que duplicar la fianza de seguros por el tránsito constante de clientes en el área.
Pero esto no fue todo, la aseguradora les condicionó la instalación de una cerca en el lugar para la obtención de la póliza. Esto fue la razón por la que la empresa según su abogado, tuvo que aceptar las exigencias presentadas por la aseguradora y así cumplir con la ARI.
"Quiero preguntarle al licenciado Díaz, ¿qué es más importante, la salvaguarda de la vida de seres humanos o un local que pasa $475 al mes", acotó Sinclair.
Hace un llamado a Díaz para que analice profundamente quien está interesado en la mensualidad de Mi Ranchitos en lugar de la fructífera inversión millonaria.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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